Consolar personas de duelo es una de aquellas situaciones que preferiríamos evitar. Sin embargo, es un acto de bondad y una gran Mitzvá, especialmente durante la semana de shivá (lit. Siete), la semana posterior al fallecimiento de alguien cercano. Y, en realidad, no es tan difícil: lo que realmente se necesita de la persona es que esté ahí.

¿Cómo? Uno debe visitar tan frecuentemente como su compañía es apreciada y beneficiosa. En una shivá tradicional se organizan rezos de mañana, tarde y noche, para recitar el kadish correspondiente, para lo que se requiere un quorum de diez hombres.

Siéntese cerca de los dolientes. Deje que ellos hablen primero. Permítales desviar la conversación a cualquier tema que ellos deseen. Si quieren llorar, acompáñelos. Siempre esté atento para ver si los dolientes quieren estar solos y su presencia molesta.

Cuando eso ocurre, póngase de pie y diga "Que Di-s los consuele junto con los demás que están de duelo por Tzión y Ierushaláim", y retírese.

Más detalles:

- Considere la atmósfera. Evite saludos y despedidas.

- No es necesario traer nada; es su presencia la que consuela y conforta.

- No le diga a doliente: "¿Qué vas a hacer? No puedes cambiar la forma en que el mundo funciona" o frases similares. Cuando una persona fallece es momento de aceptar el decreto Divino con amor.

- Tradicionalmente, no se hacen visitas a shivá en Shabat.

- Si no puede visitar personalmente puede enviar un email o llamar por teléfono.

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