Sobre la tribu de Leví, Maimónides explica que «fueron separados de los asuntos mundanos [y por eso] no lucharon en las guerras como el resto del pueblo de Israel». Los Leviím fueron elegidos para entregarse al trabajo en el Templo y santificarse absolutamente para el servicio a Di-s, por lo tanto, no se unieron al resto del pueblo en las sucesivas guerras de conquista a la Tierra.Sin embargo, hubo una guerra en la cual también se adhirieron los hijos de Leví: la guerra contra Midián, de la cual habla la sección de esta semana. Al respecto de esta guerra, dijo Moshe: «A todas las tribus de Israel que envíen al ejército», y de aquí aprendieron nuestros sabios que la palabra todas «viene a incluir la tribu de Leví». ¿Qué es tan especial de esta guerra que hasta los Leviím fueron mandados a lucharla?

La guerra contra Midián era diferente a todas las otras guerras. No tenía como objetivo la conquista de tierras, sino que su propósito era la de «dar la venganza de Di-s de Midián». Los Midianím se pusieron frente a Di-s e hicieron pecar al pueblo judío, por lo cual la guerra contra ellos servía para destruir a los enemigos de Di-s. Para este tipo de guerra, también la tribu de Leví fue mandada a unirse al resto del pueblo, ya que esta es parte de la función del «ejército de Di-s» – completar la «venganza de Di-s»

Por eso, también, los hijos de Leví recibieron una parte especial del botín de la guerra. En esto se expresa la cualidad especial de esta guerra, a diferencia de las demás (en las cuales los Leviím no recibieron parte del botín): se trata de la «venganza de Di-s», por lo tanto, el pueblo judío debió dar una parte del botín al Sumo Sacerdote Elazar y a los Leviím, dado que son el «ejército de Di-s»

Debemos aprender de aquí una enseñanza en el servicio a Di-s para todo judío. Maimónides explica que el asunto particular de la tribu de Leví – ser el «ejército de Di-s» – se relaciona con todo judío: «no solamente la tribu de Leví, sino todo hombre… que desee con su espíritu, y comprenda con su intelecto, para separarse y estar frente a Di-s y servirlo… esta persona se santificó como el Santo de Santos y Di-s será su porción y herencia».

La persona puede pensar que, dado que él esta separado de los asuntos mundanos, y se santifica a sí mismo para estar frente a Di-s y servirlo, ¡¿Qué importancia tiene el mundo a su alrededor?! Uno debe encerrase en el estudio de Torá y el rezo y no involucrarse en el mundo y sus dificultades.

La realidad es que la verdad es justamente lo opuesto a este pensamiento. Precisamente dado que uno es parte del «ejército de Di-s», recae sobre uno una responsabilidad particular de asociarse a la «venganza de Di-s contra Midián» – vencer y aniquilar a aquellos que se oponen a Di-s.

El nombre Midián esta relacionado con la palabra madún, meribá, cuyo significado es pelea y discusión, separación y «odio gratuito» – sin fundamento. Este tipo de lucha esta contra Di-s realmente, y es lo que causó la destrucción del Templo y el amargo exilio que continúa hasta nuestros días. Todo aquel que se ve a sí mismo como parte del «ejército de Di-s» debe parase frente a «Midián» y traer Ahavat Israel – amor al prójimo, amor infundado, que es lo que une a cada judío con el Di-s Unico. Con esto aceleramos la anulación del exilio e inmediatamente se revela la Redención verdadera y completa, con la venida de nuestro justo Mashíaj, realmente rápido.

Extraído de www.chabad.org.il

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