Este jueves es el 11 del segundo Adar. Como ya fue mencionado muchas veces en este espacio editorial, según la enseñanza del Baal Shem Tov, de todo lo que uno escucha o ve, debe extraer una enseñanza en su servicio a Di-s. Ahora bien, ¿que aprendemos del 11 de Adar?

Este día es uno de los que es referenciado por nuestros sabios en la Mishná (Meguilá 1:1). El tema es la lectura de la Meguilá, el Libro de Ester, uno de los preceptos de Purim. Ahora bien, nuestros sabios definen tres tipos de poblados: un pueblo de campo, una ciudad propiamente dicha, y una ciudad rodeada por murallas en los días de Ioshua bin Nun, el líder del pueblo judío que los hizo entrar a la Tierra de Cnaán luego de la muerte de Moshe. Las ciudades amuralladas leen la Meguilá en 15 de Adar. Las ciudades comunes el 14 de Adar y los poblados de campo tienen una serie de opciones, comenzando desde el 11 de Adar. O sea, que la influencia de Purim comienza en el 11 de Adar.

Nuestros sabios aprenden la idea de anticipar la lectura de la Meguilá para ciertos poblados de un versículo del Libro de Ester mismo, donde se habla de "tiempos" (en plural, ver Ester 9:31, Talmud Meguilá 2a) para "cumplir los días de Purim". En la práctica, los días en que se leía la Meguilá en forma anticipada respondían a que las personas de esos pueblos, al estar alejados de las ciudades y no ir frecuentemente a las mismas, no tenían otra oportunidad de escuchar la Meguilá, excepto en los días en que de cualquier manera iban a las ciudades, por ejemplo, para resolver juicios o para vender sus productos en el mercado. Entonces, nuestros sabios les permitieron tener una lectura anticipada para hacerlos partícipes de la Mitzvá y no dejarlos afuera.

Este asunto, que es tratado por el Talmud y el Shulján Aruj (código de ley judía) en gran detalle, es una especie de muestra de la esencia misma de Purim: el amor al prójimo. Así como vemos que el relato nos enseña a festejar Purim preocupándonos de enviar comida a nuestros seres queridos (mishloaj Manot, regalos comestibles) y dando dinero a los necesitados (Matanot laEvioním, regalos a los pobres), de la misma manera nuestros sabios se preocuparon por una persona que vive alejada de los centros de judaísmo y le prepararon lecturas adicionales y anticipadas de la Meguilá para que pueda participar de Purim.

Esto, en resumen, nos muestra cuánto cuidado se debe tener por alguien que está "alejado", físicamente y espiritualmente, de la fuente de judaísmo "local", es decir, sea donde fuere que se encuentre en el mundo, alejado de la sinagoga, o del centro de estudios de Torá, para acercarlo y proveerlo de todo lo necesario para que pueda participar adecuadamente y según las normas de la Torá, de su herencia y pueda desarrollar su vínculo con Di-s en toda su capacidad.

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