Un agujero negro una vez fue un sol ardiente. Pero, entonces, su fuego se fue. Eventualmente, colapsó sobre sí mismo, volviéndose una masa de una tremenda densidad.

Y ahora, una estrella que alguna vez iluminó brillantemente, retiene su luz en su interior, hasta arrastrando hacia ella cualquier luz alrededor. En lugar de luz la estrella ahora crea oscuridad.

Una persona, también, puede terminar siendo un agujero negro: alguien que debería brillar y enseñar a otros pero se consumió y colapsó hacia adentro, absorbida en sí misma.

Ahora, en lugar de iluminar su luz hacia otros, ella opaca toda la luz, energía y sabiduría que pasa por su camino, causando más yas oscuridad.

Vivimos en tiempos en que cada uno de nosotros puede ser tan brillante como el sol. El universo tiene suficientes agujeros negros. Tú tienes luz. Hazla brillar para nosotros.

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