La sección de esta semana se llama Ki Tavó (cuando entres). Uno de los temas centrales es una serie de maldiciones que ocurrirían al pueblo judío si no observaba los preceptos de la Torá una vez que estuviesen asentados en la Tierra de Israel. Estas maldiciones se cumplieron en la época de la destrucción del primer Templo.

En medio de terribles versículos la Torá dice (Devarím 28:47) "A cambio de que no serviste a Di-s tu Señor con alegría y buen corazón en la abundancia". En sí el versículo está dando una razón (de muchas) por la cual ocurrirían las maldiciones. Se desprende por lógica, que Di-s espera que lo sirvamos, o sea, observemos los preceptos, con alegría. Pero: ¿cómo se llega a tener alegría? A continuación, una traducción libre de una parte de una alocución del Rebe sobre cómo tener alegría.

"El asunto de la alegría llega a la persona cuando siente que tiene algo, y cuanto mayor es lo que tiene, tanto más grade es la alegría. Cuando la persona medita en que una criatura es limitada y, sin embargo, Di-s le dio la posibilidad de que a través de la observancia de las Mitzvot se uniera con El, que en eso consiste la mayor elevación que posible, ya que, cualquier nivel al que la persona pueda llegar es limitado y no alcanza en absoluto al nivel de unión con el Creador Ilimitado, entonces, dado que ésta es la mayor cosa que alguien pueda recibir, lleva, automáticamente, a la mayor alegría que se pueda tener.

Más aún, aún si la persona cayó e hizo cosas opuestas a la voluntad de Di-s, cuando piensa y reconoce que independientemente de su falla, Di-s le da la oportunidad de arrepentirse (hacer teshuvá), a través de lo cual va a ser querido por Di-s igual que antes del pecado, hasta el punto que sus pecados, una vez que los corrigió, le pueden ser considerados como méritos, como si hubiese hecho una Mitzvá, entonces, junto al sentimiento de amargura en el momento del arrepentimiento, se encuentra un sentimiento de alegría muy profundo del hecho de que hizo teshuvá y es querido nuevamente por Di-s.

Surge, entonces, que siempre, en todo momento, la persona puede estar alegre, ya que, cuando hace aquello que Di-s espera de él, debe estar feliz por cumplir una Mitzvá, y cuando cayó en un pecado y se da cuenta de que falló, comienza a arrepentirse y debe estar feliz de que hizo teshuvá y corrigió el error.

Con esta idea del Rebe podremos comprender también, que si cada precepto debe ser cumplido con alegría, también el precepto de arrepentimiento (teshuvá) debe ser acompañado de alegría. ¡Uno debe arrepentirse con felicidad! A pesar de que suene extraño, la idea es como se mencionó: la alegría del arrepentimiento es el poder recomponer el vínculo quebrado por la acción negativa, la alegría de que nadie quedará afuera y siempre (en el sentido más profundo de la palabra, o sea, eternamente, ya que Di-s es Ilimitado en tiempo) hay otra oportunidad.

Que sean inscriptos y sellados para un año bueno y dulce,

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