En estos días se vive en la Argentina (y en el mundo entero) un resurgimiento del antisemitismo. Desde manifestaciones de grupos aislados, pasando por partidos políticos y hasta ¡funcionarios del gobierno local!, muchos parecen haberse acordado de su odio infundado al judaísmo.

Como mencionamos muchas veces, el Baal Shem Tov, fundador del movimiento jasídico, solía decir que de todo lo que uno oye o ve debe extraer una enseñanza en su servicio a Di-s.

1)Existen varias Mitzvot, algunas bíblicas y otras rabínicas, cuyo contenido es el recuerdo de algún evento o asunto importante.

Por ejemplo, los Tzitzit nos recuerdan las 613 Mitzvot, Pesaj nos recuerda la Salida de Egipto. Evidentemente existe un fuerte concepto de recuerdo de ciertos fundamentos del judaísmo.

Más allá del precepto mismo, el recuerdo en sí tiene un efecto sobre la persona (a tal punto que debemos recordar seis cosas todos los días, ver el Sidur Tehilat Hashem en pág. 86).

Ahora bien, el antisemitismo nos recuerda que somos judíos. Y no solamente eso, sino que nos empuja a identificarnos más aún con nuestras raíces, porque aún si la persona quiere "diluirse" entre la mayoría y "desaparecer", con el pasar del tiempo siempre surge la esencia. Como el aceite y el agua, por más que uno los mezcle con fuerza, después de un tiempo el aceite flota y se junta una vez más.

2)Otro punto práctico y cuyo efecto no es sólo con uno mismo sino con el medio ambiente también. Uno debe estar informado. Es un deber, como embajador de todo el pueblo judío (con o sin consentimiento, porque las naciones ven a todo judío como representativo de todo el resto del pueblo judío) conocer y saber nuestra historia, al menos en forma general, para poder responder las acusaciones falsas e infundadas.

Por último, pero lo principal: la fortaleza del pueblo judío a lo largo de miles de años de opresión y persecución (egipcios, persas, babilonios, griegos, romanos, cruzados, cosacos, rusos, nazis, etc.) fue siempre y será siempre su aferro a la Torá.

La Torá es el vínculo entre el hombre, receptor de la Torá y Di-s, el dador de la Torá. Si Di-s es Eterno, un Di-s viviente, la unión con El genera vida y mantiene en forma eterna. El pueblo judío está unido a Di-s a través de la Torá y por eso es eterno.

Lamentablemente se ve sin necesidad de investigaciones y estadísticas, que todas las comunidades donde faltó el estudio de Torá como pilar de la vida, desaparecieron. Todas las familias donde la Torá no fue la guía de vida, tarde o temprano, se asimiliaron, en mayor o menos medida.

Entonces, el mundo ¿es un mundo antisemita? Puede ser. Pero si es así, no es para que los judíos nos quedemos de brazos cruzados, sino para que renovemos y fortalezcamos nuestro vínculo con nuestra propia esencia.

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