En esta semana (cuya parashá es Toldot (descendencia)) leemos sobre el trabajo de Itzjak. Mientras hasta aquí leímos en la Torá sobre Avraham, de aquí en más aprendemos lo que ocurrió con su descendencia, Itzjak y sus hijos, Iaacov y Eisav.

La Torá nos cuenta que Itzjak cavaba pozos de agua en el desierto. Sobre Avraham se nos cuenta que su trabajo principal era el ganado, que llevaba de un lugar a otro y, en cada lugar donde visitaba, armaba su tienda para recibir invitados. A estos invitados les enseñaba sobre un único Di-s, difundiendo así, los principios del judaísmo.

Es sabido que la Torá no tiene ni un versículo, ni una palabra, ni una letra de más, por lo que, naturalmente, surge la pregunta: ¿Por qué la Torá dedica tantos versículos a explicar el trabajo de Avraham e Itzjak? Si lo viésemos como una cuestión material, es decir, que a eso se dedicaban, no hay mucho que se pueda aprender, pero si lo vemos como una cuestión espiritual, si podemos aplicarlo a nuestras vidas cotidianas: el trabajo que ellos hacían era una expresión material para un trabajo espiritual subyacente donde, en realidad, lo principal era el trabajo espiritual.

En la filosofía jasídica se explica que Avraham trabajaba, por así decir, de arriba hacia abajo, mientras que Itzjak, de abajo hacia arriba. En otras palabras, Avraham revelaba en el mundo la presencia de Di-s, explicando y predicando a los cuatro vientos. El no esperaba que la gente llegue a las mismas conclusiones que él, sino que directamente exponía su punto de vista y lo defendía. Por el contrario, Itzjak cavaba pozos, es decir, él buscaba revelar aquello que ya existía (el agua de los pozos), no desarrollar un asunto nuevo.

Un ejemplo para comprenderlo mejor es el de un maestro que estudia con su alumno, donde tiene dos posibilidades: a) decirle al alumno el concepto tal cual es y que el alumno lo incorpore aún si no lo comprende muy bien y, b) ayudar al alumno a desarrollar el concepto de manera que llegue a la conclusión correcta guiado por el maestro. La diferencia es que en el caso a) el alumno llega rápido a una idea, mientras que en el caso b) es más lento. Por el otro lado, en el caso b) el alumno hizo del concepto algo propio, es "su idea", mientras que en el caso a) es la idea del maestro. Avraham representa el caso a), e Itzjak el caso b).

Nuestros sabios consideran a Iaacov, el hijo de Itzjak, el más elevado de los tres patriarcas, porque fue él quien supo balancear entre las dos formas de vida de Avraham e Itzjak.

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