"28 de Elul, 5689 (1939)
Riga

Preciado y querido sobrino, Menajem,

Para el día en que se completan tus 13 años, el día de tu Bar Mitzvá. Deseo charlar un poco contigo, como si estuviésemos sentados uno junto al otro, y hablásemos frente a frente. Estoy forzado, hasta que estemos juntos, a enviarte estas palabras por escrito, y es mi esperanza que en un tiempo, cuando leas todo lo que escribo, me contestes por escrito, u oralmente, todo lo que opines sobre mi carta, y todos tus pensamientos e ideas al respecto.

Aparentemente, el día del Bar Mitzvá, cuando un joven judío se vuelve responsable en la observancia de las Mitzvot, como un adulto, que es considerado de aquí en más como un hombre, este día, debería haber estado exento de la recitación de \súplicas\"" [N.d.T: sección del rezo que se dice en días no festivos], prohibido de realizar trabajos, como un día festivo. Porque aquí entra [en el cuerpo] el Ietzer Tov [N.d.T: inclinación al bien de cada judío], y el joven ingresa al Pueblo de Israel, ¡pero no es así!, decimos \""súplicas\"", estudiamos como todos los días, etc., etc.

La razón de esto es, porque cada uno de nosotros no fue creado para celebraciones y festividades, sino para el trabajo y la labor \""El hombre para el esfuerzo nació\"" (Iob 5:7). El mundo no es una fiesta, el hombre no es un invitado que viste ropas de Shabat y viene al banquete, y los días de la vida no son días festivos y Shabat. Este mundo es un mundo de acción y trabajo: hoy para cumplirlas [N.d.T.: se refiere al cumplimiento de los preceptos Divinos, que debe ser hecho en esta vida material], el trabajo es mucho [N.d.T.: se refiere al trabajo del cumplimiento de preceptos, como mencionado en Pirkei Avot 2:15], y el hombre sólo fue creado para servir, observar y trabajar, y no es libre para eximirse de esto. Y cuando se somete al yugo celestial de Torá y Mitzvot, no es un día festivo, sino un día de acción y trabajo de hecho.

El primer Bar Mitzvá mencionado en la Torá, es el de Itzjak, nuestro patriarca, la paz sea sobre él. Nos cuentan nuestros sabios que Abraham, nuestro patriarca, la paz sea sobre él, era un rey. Muchos sirvientes tenía, y también era rico, porque poseía mucho ganado, plata y oro. También había hecho un pacto con los reyes que lo rodeaban. Aún así, mucho se burlaron de él por su camino y sus costumbres, pero él, con mano alzada, difundió su fe a todo el que iba y venía, y muchas almas ganó a su creencia.

El día del Bar Mitzvá de su único hijo, hizo una gran fiesta, invitó a reyes y ministros y tuvo una inmensa alegría. También, durante la fiesta, se rieron algunos de sus convidados, sobre él y sobre su alegría, diciendo \""¡Nosotros tenemos la fuerza y el poder, con un dedo podemos someterlos!\"". Pero Abraham, nuestro patriarca, sobre él sea la paz, no se movió ni se estremeció, y tampoco les prestó atención, sino que fue en su camino, el camino de Di-s, y lo observó, para hacer rectitud y justicia.

Con el pasar de los días, \""decenas de miles y miles de miles surgieron de la simiente de Abraham\"", y esos hombres que se rieron de él, cayeron en sus manos.

Sobre el segundo Bar Mitzvá, se cuenta así: Itzjak tuvo dos hijos, Esav y Iaakov. Ambos fueron a la escuela y ambos estudiaron y se educaron a los pies de Itzjak y Abraham. Crecieron los niños y se cumplieron sus trece años. Inmediatamente, Esav comenzó a visitar las casas de idolatría. Comenzó a deambular entre las personas y a agradarles, porque embrujaba con sus labios y \""cazaba\"" a las personas con su boca. Tenía ropas bellas. Tenía también comida y bebida, se tornó uno de los principales cazadores y guerreros. Con todo esto Iaakov, su hermano menor, aún viendo el éxito de su hermano Esav, aún oyendo toda la burla y vergüenza que vertieron sobre él, no se apartó de su camino. Y desde el día de su Bar Mitzvá, se separó de su hermano. Iaakov se tornó un hombre completo, aplicado a su estudio en la escuela de los ancianos Shem y Ever, estudió Torá toda siempre, fue en el camino de la vida.

Le fue dicho a Iaakov: no temas Iaakov, Di-s te bendecirá, te reproducirá y multiplicará. Grandes pueblos te servirán y naciones a ti se prosternarán, porque serás un amo para tu hermano, y de tus hijos saldrán reyes. Y será en el final de los días y no habrá descendencia de Esav, y enviará un fuego en Teimán y consumirá los palacios de Batzra. Y serás tu, entre muchos pueblos, como un león entre los animales del bosque, del cual nadie puede salvarse. Porque Di-s retornará la gloria de Iaakov. ¡Cercano está el día de Di-s!.

Con el paso de una generación, Iaakov festejó el Bar Mitzvá de sus dos hijos, Shimón y Leví. Entonces, fue por la fuerza y contra su voluntad, que los obligaron a cambiar sus costumbres, a someterse y cumplir la voluntad de otros. Y cuando Iaakov se apartó de su tío Labán, y fue hacia su padre Itzjak, para verlo, tenía una familia y mucho trabajo, y descansaron en el camino, en Shjem. Eran Iaakov y sus hijos e hijas y todo lo que tenía, unos pocos hombres, mientras que a su alrededor estaban el Cnaaní, el Prizí y el Jiví, grandes y poderosos pueblos. No quisieron los hijos de Iaakov mezclarse entre ellos y aprender de sus acciones. Adquirieron para ellos una porción de campo, establecieron allí sus tiendas, y sirvieron a Di-s, el Di-s de Israel. Comenzó el pueblo Jiví a pedirles que se unan a ellos, y no sean más un pueblo que mora solo; y les prometieron que, por tal unión, para ellos será la tierra - y la tierra es amplia - que la tomen y se vivan con ellos. Y robaron los jivitas a Dina, hija de Iaakov, y estuvo en la casa de Shjem y Jamor, los dueños de la tierra. Los hijos de Iaakov vieron que sus vecinos hicieron una desgracia. Shimón y Leví se enfurecieron, y no les importaron todos los habitantes de aquella tierra, sabían que ellos tenían la razón y la verdad, y lucharon, ellos dos, contra Shjem y todo su pueblo con la furia de sus almas y los aniquilaron.

Cuando les preguntaron: ¿Por qué no temieron al Jiví y al Prizí?, contestaron: no nos calmaremos con nada, pues denigraron a Israel. Es una desgracia para nosotros. No se debe actuar así.

Shimón y Leví completaron en ese día trece años. Y festejaron entonces la fiesta de Bar Mitzvá. Inmediatamente comenzaron a luchar contra la denigración, protegieron con todas sus fuerzas y la furia de sus almas, sus costumbres y fe.

Que Di-s quiera que, desde el día de tu Bar Mitzvá, avances y crezcas. Que seas fiel a todo lo que nos es santo, y observes y cuides todas nuestras riquezas. Que seas un ejemplo para muchos en tu vida y tu camino, para un nombre y para gloria en nuestro pueblo, y para orgullo de nuestra familia.

Menajem Mendel Schneerson

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