En este capítulo al Alter Rebe explica qué es un “Hombre intermedio” (beinoní). No nos olvidemos que el Tania se llama el “Libro de los Hombres intermedios” ¡Todos los capítulos anteriores eran para llegar hasta aquí!

Cuando dejamos solamente al Alma Divina usar sus “Vestimentas” de pensamiento, palabra y acción de Torá y Mitzvot para vestir al cuerpo, somos “Hombres intermedios”. El Alma Animal no tiene ni siquiera una oportunidad de vestir al cuerpo con sus “Vestimentas”, pero eso no quiere decir que no lo intente…

(El Alter Rebe dice que el “Hombre intermedio” nunca hizo una transgresión de la Torá y nunca la hará. Esto no quiere decir que quien hizo una transgresión en su vida no puede ser un “Hombre intermedio”.

Al respecto del pasado, cuando nos arrepentimos, es como si borrásemos las transgresiones del pasado.

En relación al futuro, el Alma Divina del “Hombre intermedio” es tan fuerte, que si se mantuviese siempre así, nunca transgrediría. Es como un automóvil que corre muy rápido, porque el conductor aprieta el acelerador, entonces ¡nadie lo puede parar! El “Hombre intermedio” está siempre “apretando el acelerador”, para no dejar que el Alma Animal lo “pare”, es decir, lo haga transgredir la Torá.

Por eso, es como si nunca hubiese transgredido, y nunca lo fuese a hacer).

El Alma Animal funciona como una máquina en el lado izquierdo del corazón a la que se le ocurren nuevas cosas para desear, nuevas cosas prohibidas para probar, y nuevas cosas malas para pensar. Esta máquina manda todo ese tipo de ideas desde el corazón hacia el cerebro para que el cerebro piense sobre ellas, ¡pero el “Hombre intermedio” las rechaza!

Es difícil luchar todo el tiempo, ¿verdad? Pero Hashem le da al “Hombre intermedio” una fuerza especial para pelear contra su Alma Animal.

En el momento del rezo, Hashem hace iluminar una luz especial sobre la persona, como si Hashem se mostrase a aquellos que piensan en Él, les diese la oportunidad de verLo… Esa energía, sumada a la acción de rezar con mucha devoción, pensando en la grandeza de Hashem, hace crecer en la persona un amor tan fuerte por Hashem (casi como un Justo), que desborda desde el lado derecho del corazón (donde está el Alma Divina) e inunda el lado izquierdo, donde está el Alma Animal. El Alma Animal se siente tan abrumada que no logra hacer nada y, por así decirlo, se duerme, y deja de mandar nuevos deseos malos al cerebro.

Pero, cuando esa luz especial se va, porque terminó el horario del rezo, el Alma Animal se despierta de nuevo… y vuelven a ocurrírsele ideas malas para mandar al cerebro. Sin embargo, como no está sola (¡está el Alma Divina también del otro lado del corazón!), no logra gobernar al cuerpo para vestirlo con sus “Vestimentas” (pensamiento, palabra y acción de los placeres y pasiones del mundo).

¿Por qué no lo logra? El Alter Rebe explica que la naturaleza de cada persona es tal que el cerebro gobierna sobre el corazón. Esto quiere decir que lo que pensamos, es más fuerte que lo que sentimos, aún si sentimos muchas ganas de hacer, decir o pensar en algo, podemos no hacerlo, no decirlo ni pensarlo. En palabras simples, si el Alma Animal quiere hacer una transgresión, podemos decidir no hacerla, aunque le guste…

Parece difícil… pero el Alter Rebe explica que un poco de Santidad desplaza mucha impureza, aún sin luchar. De la misma manera que encender una pequeña vela, puede fácilmente hacer que un cuarto enorme ya no esté oscuro. Entonces, usando el cerebro para pensar en cosas de Santidad, como Torá y Mitzvot, es muy fácil no dejar que los malos pensamientos tomen control del cuerpo. El Alma Divina quiere gobernar ella sola sobre el cuerpo, y vestirlo solamente con sus “Vestimentas”, pensamiento, palabra y acción de las seiscientas trece Mitzvot de la Torá.

¡Parece que este “Hombre intermedio” es un Justo! Nunca transgrede la Torá, cuando reza ama a Hashem profundamente, su Alma Animal ni siquiera aparece con ideas malas… pero no es un Justo… El Alter Rebe explica que, si bien el amor a Hashem del Alma Divina hace dormir al Alma Animal para que no moleste, no la echa del todo… aún está en el lado izquierdo del corazón, ¡tan fuerte como el día en que nació! Después del rezo, se despierta y vuelve a ser como antes del rezo… Esto ocurre porque el “Hombre intermedio” no expulsó al Alma Animal del corazón, solo logró que ella no tenga suficiente fuerza para vestir al cuerpo con sus “Vestimentas” “sucias” de cosas que Hashem no quiere.

Parece, al final, que el “Hombre intermedio” es como un Justo sólo durante el rezo, y después, vuelve a las andadas. Pero no es así. El Alter Rebe explica que, aún después del rezo, queda un residuo del amor a Hashem que el “Hombre intermedio” sintió durante el rezo. Ese residuo le da fuerzas para gobernar sobre su Alma Animal el resto del día. Es como escribir con mucha fuerza con un lápiz sobre un papel. Aún borrando el lápiz, queda la marca de la escritura sobre el papel. Lo mismo ocurre con el amor a Hashem del “Hombre intermedio” durante el rezo: es tan fuerte, que, después del rezo, queda una marca que le ayuda a luchar contra el Alma Animal durante el resto del día.

Al final del capítulo, el Alter Rebe explica que el “Hombre intermedio”, en cuanto se da cuenta de que está pensando algo que no es Torá, en lugar de seguir contemplando ese pensamiento negativo, se lo saca de la cabeza, como quien empuja a alguien malo que está cerca con las dos manos. Pensar en transgresiones es muy malo, peor aún que las transgresiones mismas1.

Lo mismo pasa cuando surge en el corazón del “Hombre intermedio” envidia u odio a otra persona, y se eleva hacia el cerebro para pensar, hablar o hacer algo al respecto: el “Hombre intermedio” no lo acepta, porque el cerebro gobierna sobre el corazón.

En lugar de envidiar u odiar, el “Hombre intermedio” se comporta como Iosef con sus hermanos. La Torá2 relata que, a pesar de que ellos lo odiaban, intentaron matarlo y lo vendieron como esclavo, cuando se volvieron a encontrar, Iosef los trató bien y los ayudó para que no pasasen hambre.

1Talmud Ioma 29a

2Bereshit 47:11

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