En continuación con el capítulo anterior, el Alter Rebe explica un detalle más de la contracción, esta forma de Hashem de ocultarse de nosotros, sin que para Él haya ocultamiento. Es parecido a un vidrio espejado: el que está de un lado, ve todo lo que pasa del otro, pero el que está del lado espejado, se ve a sí mismo, y no puede ver lo que hay del otro lado.

Por eso la Torá usa el ejemplo de la palabra para decirnos cómo hace Hashem para crear el mundo, porque, como vimos en el capítulo anterior, la palabra está separada de quien la dice. Esa es nuestra forma de entender las cosas, como seres humanos que vivimos en este mundo, y así nos habla la Torá, de manera que podamos entender.

Ahora el Alter Rebe lleva esta idea del ocultamiento un paso más adelante: tanto se oculta Hashem, que da lugar a que existan cosas impuras y “Cáscara impura” (explicada en los capítulos 6 y 7). Sin embargo, la “Cáscara impura” no deja de ser nutrida por Hashem… porque todo recibe energía y vida de Hashem, ¡no hay otra cosa excepto Él! Entonces: si todo recibe energía de Hashem, tanto las cosas puras como las impuras, ¡son todas lo mismo! ¿Por qué una cosa es pura y la otra no?

El Alter Rebe explica que hay dos formas en que Hashem nutre y alimenta al mundo: en forma directa y en forma indirecta. Es como si un rey hiciese una comida llena de manjares para sus ministros más cercanos a él, y pusiese tanta comida en la mesa, que sobra y cae comida fuera de la mesa, que es comida por los perros que andan alrededor de la mesa. ¿El rey quería darles de comer manjares a los perros? ¡No! El rey quería darles comida “en forma directa” a los ministros, pero “en forma indirecta”, les dio de comer a los perros también.

En el lenguaje del Tania esto se llama la “Voluntad directa” e “interna” de Hashem (pnimiut haratzón) y la “Voluntad indirecta” y “externa” de Hashem (jitzoniut haratzón). Las cosas puras reciben vitalidad de la “Voluntad directa” (como los ministros invitados a la mesa del rey), mientras que las cosas impuras y la “Cáscara impura” reciben energía de la “Voluntad indirecta” (como los perros alrededor de la mesa).

Pero hay un problema: si Hashem no quiere directamente a la “Cáscara impura”, ¿para qué existe? Existe porque Hashem quiere que nosotros elijamos hacer el bien, y para eso tiene que existir algo que es bueno y algo que no lo es, para poder elegir lo bueno, y que Hashem nos de una recompensa por eso. Además, para que podamos elegir libremente, Hashem se oculta. Si pudiésemos ver y sentir cómo nuestra vida realmente depende de estar cerca de Hashem, nunca se nos ocurriría separarnos de Él transgrediendo la Torá, porque nos daríamos cuenta de que es lo opuesto a la vida.

El Alter Rebe explica que así también existe la idolatría (avodá zará). Esto no se refiere solamente a quien piensa que una piedra o un trozo de madera es su dios, sino que, en realidad, idolatría es cuando una persona piensa que hay algo separado e independiente de Hashem, algo que no es parte de Hashem.

Idolatría es negar la unicidad de Hashem, o sea, negar que Él es lo único que hay. Imaginemos hasta qué punto Hashem se oculta que da lugar a que exista algo ¡que llega a oponerse a Él totalmente! La energía de Hashem en esa cosa está tan oculta que da lugar a que eso se sienta separado de Hashem. Debemos saber que, a pesar de que nosotros también nos sentimos separados e independientes de Hashem, esto es solamente para que elijamos hacer el bien, pero la verdad profunda y real es que dependemos de Hashem para existir, y, más aún, lo único que hay es Él.

A pesar de que la “Cáscara impura” se siente separada de Hashem, no Lo niega totalmente, sino que simplemente considera que hay otras cosas aparte de Él. Esto es lo que se llama asociar a Hashem con otra cosa (shituf). Algunos pueblos piensan que Hashem creó el mundo, pero tiene “socios” que lo ayudan a manejarlo, como, por ejemplo, los astros del cielo.

Para ellos está bien, porque sus almas provienen de un nivel espiritual donde no se siente cómo lo único que existe es Hashem. Pero para un judío, considerar que Hashem tiene “socios”, está prohibido, porque el alma de un judío proviene de lo más profundo de Hashem, donde se siente que lo único que existe es Él, entonces se espera de un judío que sepa la verdad y actúe en consecuencia…

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