Ya aprendimos que tenemos dentro de nosotros una “Inclinación al bien” y una “Inclinación al mal”, y que están constantemente peleando por controlar el cuerpo. Es obvio que, aún si la “Inclinación al bien” es más fuerte, porque Hashem la ayuda, si la persona está triste o es perezosa, de todas maneras la “Inclinación al mal” terminará por vencerla.

Por eso es muy importante que un judío esté siempre alegre. Porque cuando está alegre, tiene mucha energía y fuerzas para vencer a la “Inclinación al mal”.

Pero no es fácil estar siempre alegre… A veces no nos sentimos bien, o pasa algo triste en la familia, o hay otras cosas que nos preocupan, y nos sentimos tristes o sin ganas… ¿Cómo se puede estar siempre alegre?

El Alter Rebe explica que, en primer lugar, la tristeza tiene una utilidad: la alegría que viene después de la tristeza. O sea, cuando estamos tristes porque nos sentimos lejos de Hashem, o porque la “Inclinación al mal” nos vuelve locos con sus ocurrencias sobre transgredir la Torá, esa tristeza ayuda a quebrantar a la “Inclinación al mal”. Porque esa tristeza puede servir de impulso para estar alegres, ¿Cómo? Es verdad que nos sentimos lejos de Hashem y que tenemos una terrible “Inclinación al mal”, pero sabemos muy bien que Él nos quiere y que siempre perdona nuestros errores y nos da oportunidades para mejorar, etc. Entonces la tristeza por estar lejos de Hashem genera ¡la alegría de que podemos estar cerca!

En segundo lugar, el Alter Rebe explica que Hashem crea todas las cosas en el universo. Y en todas las cosas que Él crea, hay dos partes: una que podemos ver y otra que está oculta. Como en una persona, por ejemplo, podemos ver el cuerpo, pero no el alma. A pesar de que sabemos que el alma está ahí, porque la persona está viva, aun así, no podemos verla.

Lo mismo pasa con los sufrimientos que ocurren en la vida. Hay una parte de ellos que podemos ver, y nos hacen sufrir, pero, además, hay una parte de ellos, que es como el “alma” de ese problema que enfrentamos, que no logramos ver.

Como las dos partes vienen de Hashem, y Él es bueno y crea cosas buenas, surge que las dos partes del problema, la que vemos, y la que no vemos, ambas son igualmente buenas. Muchas veces pasa que nos quedamos sufriendo el problema y no nos damos cuenta de que, dentro de ese problema, hay algo bueno que Hashem nos está enviando. Sólo que es algo tan profundo y especial, que podremos verlo en otra oportunidad, o cuando venga el Mashíaj.

Entonces, si sabemos que lo que Hashem nos está enviando es realmente bueno, pero ese bien está oculto, tenemos que recibirlo con alegría, porque en realidad es bueno.

Nuestros sabios1 solían decir cada vez que les pasaba algo que no parecía bueno: “Todo lo que hace Hashem es para bien”, aún cuando en el momento en que les pasaba eso, no parecía algo bueno, y sólo después lograban entender qué era lo bueno en eso que les pasó.

También solían decir “Esto también es bueno”, o sea, inclusive lo que les pasaba que no parecía bueno, en eso mismo veían algo bueno.

Pero nosotros, que somos gente común, muy lejos del nivel espiritual de nuestros sabios, debemos saber que, dentro de cada cosa desagradable que ocurre, hay algo bueno que Hashem está enviándonos.

El Alter Rebe termina el capítulo diciendo que puede ocurrir que estemos tristes por las transgresiones que hicimos en el pasado. Parece ser una tristeza buena, porque nos portamos mal y, cuando nos damos cuenta, nos entristecemos por lo que hicimos. Pero ¡cuidado! porque puede ser que la “Inclinación al mal” busque entristecernos justo en los momentos en que debemos estar alegres, como cuando estudiamos Torá y rezamos.

Por eso, el Alter Rebe explica que hay momentos especiales para pensar sobre cuán lejos estamos de Hashem para arrepentirnos de las transgresiones (como Iom Kipur, el Día del Perdón): no debe ser en cualquier momento, por ejemplo, no puede ser cuando estamos rezando o estudiando Torá, tampoco cuando estamos trabajando, o haciendo otra actividad que no es una Mitzvá, no es el momento para pensar en todo lo negativo que hicimos.

1Talmud Brajot 60b

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