En este capítulo el Alter Rebe menciona otro problema que puede ocurrirle al “Hombre intermedio”: la indiferencia. El Alter Rebe lo llama “Dureza del corazón”, como cuando una persona es insensible a lo que le pasa a otra. De la misma manera, puede pasar que el “Hombre intermedio” sea insensible a Hashem y Sus Mitzvot.

El Alter Rebe trae un ejemplo para explicar la solución a la indiferencia: cuando hay un leño demasiado grande como para encender un fuego, lo que se hace es quebrar ese leño en muchas partes pequeñas que sí se encenderán.

¿Qué representa el leño del ejemplo? El leño representa el cuerpo que se volvió duro como una piedra, insensible a cualquier cosa espiritual. Porque lo usamos mucho para satisfacer las pasiones del Alma Animal y ahora se volvió incapaz de sentir lo precioso y hermoso de la Torá y las Mitzvot.

Entonces, explica el Alter Rebe, a través de “hacer pedazos” el cuerpo, puede iluminarlo (“hacer fuego”) la luz del Alma Divina, con su amor y temor a Hashem.

Hay una diferencia muy grande entre el “Hombre intermedio” y el Justo al respecto del cuerpo. En el caso del “Hombre intermedio”, lo principal en su vida es su cuerpo, y el Alma Divina es como algo agregado al cuerpo. Por eso, cada vez que quiere cumplir una Mitzvá, el Alma Divina tiene que convencer al Alma Animal y al cuerpo para que la hagan.

En el caso del Justo, lo principal en su vida es el Alma Divina, y el cuerpo es sólo como una vestimenta para ese alma, para que pueda actuar en este mundo material. Surge, que el Justo no tiene conflicto entre el Alma Divina y su cuerpo, de la misma manera como la vestimenta viste y toma la forma del cuerpo automáticamente, sin peleas.

Entonces, el “Hombre intermedio”, cuando siente que su corazón está duro como una piedra y no puede sentir amor y temor a Hashem durante el rezo, tiene que hacer algo con su cuerpo (que es como un leño grande y duro): quebrarlo. Así podrá encender fuego, o sea, sentir amor y temor a Hashem.

El Alter Rebe explica que, si bien en los Justos su Alma Divina es quien gobierna el cuerpo, en el “Hombre intermedio” es el Alma Animal la que manda. Por eso, cuando se habla de quebrar al cuerpo, significa quebrantar al Alma Animal.

¿Cómo se quiebra el Alma Animal? El Alter Rebe da varios consejos. Todos tienen que ver con algo que podemos pensar cuando sentimos que el corazón está duro como una piedra. Y, principalmente, son pensamientos que llevan a entender que el Alma Animal no es algo tan especial y divertido como parece porque, al final, nos aleja de Hashem

1) Podemos pensar que dado que el Alma Animal no se transformó al bien (como en un Justo), tiene la capacidad de desear aún cosas que la Torá prohíbe, como comidas prohibidas, o robar. Surge que el Alma Animal es peor aún que los animales impuros, porque ellos nunca transgreden la voluntad de Hashem, ni piensan en hacerlo.

2) Cuando recordemos todas las transgresiones que hicimos (Di-s libre y guarde) y el defecto y suciedad que generaron en los mundos espirituales, nos daremos cuenta de lo terrible que es el Alma Animal. Y aún si ya nos arrepentimos de todo eso, puede ser que ahora hayamos crecido espiritualmente hablando, y el arrepentimiento tenga que ser mayor, porque ahora nos damos cuenta mucho mejor de cuán terrible fue lo que hicimos.

3) Y aún si nunca transgredimos, ¿en qué pensamos, de qué hablamos y qué hicimos desde el día en que nacimos? ¿Usamos las “Vestimentas” del alma sólo para servir a Hashem? Si alguna vez las usamos para cualquier otra cosa, en ese momento impurificamos el alma y nos alejamos de Hashem.

4) También podemos pensar en la mayoría de los sueños que soñamos a lo largo de la vida, que fueron de cualquier cosa menos Santidad. Y eso también nos aleja de Hashem.

5) También podemos gritarle al Alma Animal con todas nuestras fuerzas (en el pensamiento, si no, cuando nos escuchen pensarán que estamos locos) diciéndole: “¡Mala, malvada, asquerosa, abominable, sucia! ¡Hasta cuándo me ocultarás a Hashem! ¡Basta de molestarme! ¡Quiero servir a Hashem con amor y temor!”

A través de todos estos consejos, cuando los pensemos con honestidad, podremos sacar a la superficie al Alma Divina, para que ilumine nuestra vida con su energía Divina. El Alter Rebe ya explicó que inclusive la “Cáscara impura” recibe su fuerza vital de Hashem. Por eso, en cuanto se revela la energía de Hashem, la “Cáscara impura” se calla y no molesta.

Pero, prestemos atención a este hecho: si hasta la “Cáscara impura” se calla cuando se revela Hashem, ¿cómo puede el Alma Animal, que recibe su vitalidad de la “Cáscara brillante”, oponerse al Alma Divina que recibe vitalidad de la Santidad de Hashem (que es mucho más elevada y poderosa)? En cuanto el Alma Divina se revela, el Alma Animal debería escucharla y desear amar y temer a Hashem ¡como el Alma Divina misma lo hace! ¿Con qué poder el Alma Animal se opone al Alma Divina? La respuesta es que Hashem le da “permiso” al Alma Animal para oponerse y molestar al Alma Divina con el objetivo de que trabajemos para callar al Alma Animal.

Por eso, en cuanto nos damos cuenta de lo terrible que es nuestra Alma Animal, y las terribles cosas que nos hizo hacer a lo largo de la vida, enseguida Hashem le quita el “permiso” al Alma Animal y ella se calla, permitiendo que surja el Alma Divina. O sea, a través de quebrar al Alma Animal, permitimos que salga a la luz el Alma Divina e ilumine el cuerpo con su Santidad.

El Alter Rebe termina el capítulo explicando una historia en la Torá1 que prueba la idea que mencionó.

En su viaje por el desierto, el pueblo judío mandó espías a la Tierra de Israel, para ver cómo era la mejor forma de conquistarla. La mayoría de esos espías volvieron dando un reporte que decía que era imposible entrar en la tierra por lo poderoso de los pueblos que ahí vivían, que ¡ni siquiera Hashem podía hacerlos entrar!2

El pueblo entero se puso a llorar y no tuvieron fe en Hashem. Después de un tiempo, cuando se dieron cuenta de cómo se habían equivocado, le dijeron a Moshe que sí iban a ir a la tierra a conquistarla. ¿Qué los hizo cambiar de opinión? Antes pensaban que ni Hashem los podía hacer entrar, y ahora querían ir a luchar contra los pueblos que habitaban la tierra: ¿Qué hizo que de repente hayan tenido fe en Hashem?

El Alter Rebe explica que lo que pasó fue que Hashem se enojó mucho con ellos, y les prometió que, ya que no querían entrar en la tierra, no iban a entrar, se iban a morir en el desierto y les dijo muchas palabras muy duras. Cuando escucharon esas palabras tan temibles, inmediatamente sus Almas Animales se quebraron y surgió la fe natural que tiene el Alma Divina, y por eso quisieron entrar en la tierra.

De aquí podemos aprender que si a veces tenemos dudas de fe en Hashem, todas esas dudas no son más que ideas de la “Cáscara impura”, porque el Alma Divina no tiene dudas.

1Bamidbar 13:1 y ss.

2Bamidbar 13:31, ver Talmud Sotá 35a

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