¡Llegamos al corazón del Tania! En hebreo, corazón se dice lev. Cada letra en hebreo se corresponde con un número. Las letras de la palabra lev suman treinta y dos, que es el número de este capítulo. Entonces, este capítulo es el corazón del Tania, y habla de una Mitzvá muy importante: el Amor al prójimo.

Una vez que entendimos (en el capítulo anterior) que lo principal es el Alma Divina y no el cuerpo, podremos amar a nuestros prójimos como a nosotros mismos. Pero: ¿Cómo se puede amar al otro como a sí mismo? Es natural quererse a sí mismo, pero no es natural querer al otro.

El Alter Rebe explica que todas las personas somos diferentes: la altura, el color de pelo, el color de ojos, el color de piel, inclusive los pensamientos, pero eso es solamente el cuerpo y el Alma Animal. Los judíos tenemos, además, un Alma Divina y, la raíz espiritual de ese alma es la misma en todos. La Torá llama al pueblo judío los hijos de Hashem1, o sea, tenemos todos el mismo Padre.

El Alter Rebe cita una historia de nuestros sabios2 para entender esta idea: una vez, una persona le pidió a Hilel, un gran sabio, que le explique toda la Torá parado en una pierna. A lo que Hilel contestó, parado en una pierna: ama a tu prójimo como a ti mismo, esa es toda la Torá, el resto es una explicación, vé a estudiar.

Lo que Hilel quiso decir fue que, así como el objetivo de la Torá es elevar el alma por sobre el cuerpo, como estudiamos en el capítulo anterior, hacer del alma lo principal y del cuerpo algo secundario, de la misma manera, una forma fácil en que podamos cumplir con la Mitzvá de Amor al prójimo, es enfocarse en el alma del otro, y no en el cuerpo. Y, si todos tenemos el mismo alma, somos todos uno, cuando amamos al otro, es como si nos estuviéramos amando a nosotros mismos.

Otro punto fundamental que el Alter Rebe menciona es que, parte fundamental de nuestra misión como pueblo judío en la tierra es traer a Hashem a la tierra, revelar Su presencia, o sea, que todos sientan que Hashem está en este mundo. Y eso se logra solamente cuando los judíos estamos unidos a través de esta Mitzvá tan especial.

¿Por qué? Un ejemplo. Es como un padre que lleva a sus hijos de paseo, y los chicos se pelean uno con el otro todo el tiempo: el padre no quiere estar ahí, no quiere estar con sus hijos y hasta puede ser que vuelva a casa por lo fastidiado y enojado que está. Pero si pasa al revés, los chicos están contentos, comparten los juegos y las diversiones, juegan juntos y escuchan a su padre, el padre querrá estar con ellos, estará contento y dará regalos y golosinas a los chicos.

De la misma manera, cuando hay unión entre los judíos, cuando nos respetamos y nos queremos, cuando escuchamos a nuestro Padre que está en los cielos, Hashem, Él quiere estar con nosotros, y eso hace que lo traigamos a la tierra.

Pero hay un problema con todo esto. Nuestros sabios3 dicen que hay ciertas personas que hay que odiar. Como, por ejemplo, alguien que no cumple con las Mitzvot, ¿Cómo se entiende esto de acuerdo a lo explicado?

El Alter Rebe explica que esa idea se refiere a otro judío a quien conocemos bien, que está en el mismo nivel espiritual que uno y le advertimos que está comportándose mal y no prestó atención…

Pero alguien a quien no conocemos, ¿Cómo lo vamos a odiar?, ¡Todo lo contrario! Debemos acercarlo a la Torá, enseñarle, mostrarle lo hermoso de ser judío y cumplir las Mitzvot, y, quizás, con mucho amor y paciencia, la persona se acerque a Hashem

Aun así, en los casos en que nuestros sabios dicen que sí hay que odiar, lo único odioso es la parte negativa de esa persona, pero su alma, hay que amarla igual. Más aún no sólo amarla, sino tener misericordia por esa persona (por ejemplo, diciendo un capítulo de salmos para que mejore espiritualmente) y, de esa manera, inclusive el odio hacia su parte negativa se calma, y el amor hacia su alma, que está en exilio dentro de su cuerpo y Alma Animal, ese mismo amor se vuelve más fuerte. Más aún, despertar en el corazón amor por su parte positiva hace que Hashem lo ayude a liberar su Alma Divina de su exilio.

1Shmot 4:22

2Talmud Shabat 31a

3Talmud Shabat 116a

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