Hasta ahora el Alter Rebe explicó, en los últimos dos capítulos, que Hashem quiere una morada para Él en este mundo, y que esa morada somos nosotros, el pueblo judío. A través de la fe en la unicidad de Hashem, o a través de cumplir Mitzvot prácticas, hacemos de nosotros mismos una “casa” para Hashem y traemos al Mashíaj.

Pero, ¿qué pasa con el resto del mundo? ¿Cómo lo santificamos y revelamos a Hashem en todas las cosas materiales? Esto es lo que el Alter Rebe explicará en este capítulo.

En el capítulo anterior el Alter Rebe dijo que el objetivo de toda la creación es llegar a los Días del Mashíaj y la Resurrección de los Muertos. Esto se logra a través de nuestro trabajo de servir a Hashem a lo largo de este largo exilio (galut). Porque, cuando cumplimos una Mitzvá, lo que está pasando, en realidad, es que estamos trayendo a este mundo una revelación de Hashem que está como guardada dentro de esa Mitzvá.

Es como un envase que tiene un perfume muy rico. Cuando lo traemos a un cuarto, como el envase está cerrado, no se siente el hermoso aroma que tiene el perfume que está adentro, pero está ahí. De la misma manera, cada Mitzvá tiene en su interior la Voluntad de Hashem, y cuando la cumplimos, estamos trayendo esa Voluntad a este mundo. A pesar de que ahora no podemos disfrutar de esa revelación, pero cuando venga el Mashíaj se revelarán todas esas energías que están dentro de todas esas Mitzvot.

Para entender cómo esto afecta al mundo entero (y no solamente a nuestro Alma Animal y el cuerpo) tenemos que recordar que el Alter Rebe explicó en los capítulos 6 y 7 que la impureza se llama “Cáscara” (klipá) y que hay una “Cáscara brillante” (klipat nogá), donde el bien y el mal están mezclados, que representa todas las cosas materiales permitidas por la Torá, como comida que es kosher.

Cuando cumplimos una Mitzvá práctica, por ejemplo, tefilín, estamos usando varias partes del cuero de una vaca. La vaca recibe su fuerza vital de la “Cáscara brillante”, porque es algo que la Torá permite comer. Entonces, cuando usamos ese cuero para ponernos tefilín, estamos haciendo que la fuerza vital de la “Cáscara brillante” de ese cuero, se vuelva Santidad, porque se une a la Voluntad de Hashem dentro de la Mitzvá de tefilín. Y también la fuerza de nuestro Alma Animal y el cuerpo (que también provienen de la “Cáscara brillante”), se unen a la Voluntad de Hashem en esa Mitzvá, elevándose desde la “Cáscara brillante” hacia la Santidad.

El Alter Rebe explica que lo mismo pasa con las Mitzvot de estudiar Torá y rezar. A pesar de ser Mitzvot que se hablan (y no que se hacen), sin embargo, la ley de la Torá requiere que se digan1, o sea, que verbalicemos con los labios el estudio, el rezo, etc., y no que “leamos con los ojos”. El movimiento de los labios se considera como la acción de esas Mitzvot. Porque si el Alma Divina no hubiese convencido al Alma Animal y al cuerpo para pronunciar esas palabras de Torá o rezo, el Alma Divina sola, no hubiese podido cumplir esas Mitzvot.

Más aún, el Alter Rebe explica que todo lo que alguna vez comimos que era kosher, que hizo al cuerpo crecer y estar sano, también recibe su fuerza vital de la “Cáscara brillante”. Entonces, cuando cumplimos una Mitzvá con la fuerza que nos dio esa comida, tanto una Mitzvá práctica como tefilín o una Mitzvá hablada como estudiar Torá, la fuerza vital de esa comida que está dentro del cuerpo se eleva desde la “Cáscara brillante” hacia la Santidad.

De esa manera, a través de que todos los judíos cumplamos las Mitzvot, todo el mundo, que recibe fuerza vital de la “Cáscara brillante”, se elevará a la Santidad de Hashem, y ahí viene el Mashíaj.

La idea es así: ya aprendimos que hay dos tipos de Mitzvot, unas positivas, “haz tal cosa”, y unas prohibitivas, “no hagas tal otra”. En total, hay doscientas cuarenta y ocho Mitzvot positivas, y trescientas sesenta y cinco prohibitivas. Las doscientas cuarenta y ocho Mitzvot positivas son la forma de traer a Hashem a este mundo, como el Alter Rebe explicó, que con cada acción o palabra de Mitzvá, traemos al mundo una revelación de Hashem. Por el otro lado, las trescientas sesenta y cinco Mitzvot prohibitivas, son la forma de protegerse de la impureza, como para no quedar atados a ella de manera de no poder unirse a Hashem. Cuando un judío transgrede la Torá, Di-s libre y guarde, lo que pasa es que la fuerza vital de esa transgresión, que proviene de la “Cáscara impura”, atrapa al Alma Animal y al cuerpo. Entonces, el Alma Animal no se puede liberar de esa energía impura y no puede acercarse a Hashem (hasta que se arrepienta (teshuvá)).

El Alter Rebe explica que hay un problema más cuando un judío transgrede la Torá. Ya explicó en los capítulos 6 y 7 que hay tres niveles: Santidad, “Cáscara brillante” y “Cáscara impura”. La “Cáscara brillante” es un nivel intermediario entre la Santidad y la “Cáscara impura”. O sea, la “Cáscara impura” recibe su fuerza vital de la Santidad a través de la “Cáscara brillante”. Por ejemplo, cuando un judío usa algo que recibe su fuerza vital de la “Cáscara brillante”, para hacer una transgresión, como comer carne de vaca que no es kosher, está pasando energía desde la Santidad hacia la impureza.

Por eso, si todos los judíos cumplimos las doscientas cuarenta y ocho Mitzvot positivas trayendo a Hashem a la tierra, y cuidamos las trescientas sesenta y cinco Mitzvot prohibitivas impidiendo que la “Cáscara impura” reciba su vitalidad de la “Cáscara brillante”, traemos al Mashíaj. Porque, al cumplir Mitzvot elevamos la energía de la “Cáscara brillante” hacia la Santidad e impedimos que la impureza se nutra, como si le quitásemos toda la comida a la impureza. Surge que anulamos totalmente a la “Cáscara impura” y llenamos el mundo con Santidad, ¡bienvenido el Mashíaj!

¿Y qué tiene que ver todo el mundo con todos los judíos? ¿Por qué dijo el Alter Rebe que si todos los judíos cumplimos las Mitzvot, todo el mundo se eleva a Santidad? Porque a cada Alma Divina le corresponde elevar una parte del mundo, o sea, cada uno de nosotros tenemos una misión específica de elevar a la Santidad una parte del mundo. Y eso se logra cumpliendo las doscientas cuarenta y ocho Mitzvot positivas usando el mundo, por ejemplo, lo que comemos, bebemos y todas las cosas materiales con las que cumplimos Mitzvot, como el cuero de la vaca para los tefilín. Y cuidando las trescientas sesenta y cinco Mitzvot prohibitivas, de manera de impedir que el mundo se impurifique.

Con esto, el Alter Rebe responde la pregunta del “Hombre intermedio” que planteó al principio del capítulo 35: ¿Para qué descendió mi alma a este mundo? Antes de descender estaba mucho mejor. Podía percibir a Hashem mucho mejor y estaba más cerca de Hashem. La respuesta es que el Alma Divina no descendió a este mundo por su propio beneficio, sino por el beneficio del Alma Animal, el cuerpo y la parte del mundo que le corresponde elevar a la Santidad.

Con estas ideas, el Alter Rebe explica por qué nuestros sabios2 dicen que la caridad (tzedaká) es una de las Mitzvot más importantes. En la mayoría de las Mitzvot, usamos una parte de nuestro cuerpo, así elevando una parte de nuestro Alma Animal y el cuerpo. Por ejemplo, tefilín en el brazo, tzitzit en el cuerpo y así sucesivamente. Pero con la Mitzvá de tzedaká pasa algo muy especial. Cuando una persona trabaja para ganarse la vida, usa todo su cuerpo. Entonces, al dar de ese dinero ganado con esfuerzo para ayudar a otra persona, eleva muchas partes de su Alma Animal y su cuerpo al mismo tiempo. Por eso es una Mitzvá que acerca la venida del Mashíaj con mucha fuerza.

(Inclusive si alguien no trabaja para tener dinero, porque ya tiene mucho, también se eleva una gran parte de su Alma Animal y el cuerpo con esta Mitzvá, porque, con ese dinero que dio para ayudar a otra persona, podría haber comprado algo para él mismo, como un nuevo automóvil, un nuevo traje, etc.)

Dicho todo esto, el Alter Rebe plantea una contradicción y la resuelve. Por un lado, surge de todo lo aprendido, que lo principal son las Mitzvot prácticas. Por el otro lado, nuestros sabios3 dicen que el estudio de Torá es equiparable con todas las Mitzvot. Entonces, ¿qué es más importante: Mitzvot prácticas o estudio de Torá?

El Alter Rebe explica que en el estudio de Torá hay varias ventajas que no encontramos en las Mitzvot prácticas:

1) Se elevan a Hashem las “Vestimentas” del alma de pensamiento y palabra.

2) Se elevan a Hashem las “Herramientas” del alma del Intelecto (Sabiduría, Entendimiento y Comprensión). Es como decir que mejoramos la forma en que pensamos (cumplir las Mitzvot prácticas no mejora la forma en que sentimos amor y temor a Hashem, sólo afecta la “Vestimenta” del alma de acción y no las “Herramientas” emocionales del alma (ver en los capítulos 3 y 4 sobre las “Herramientas” y las “Vestimentas” del alma)).

3) La revelación de Hashem que se logra a través del estudio de Torá es muy superior a la que se logra con las Mitzvot prácticas (como si dijésemos que el perfume de Torá es de mucha mayor calidad que el del resto de las Mitzvot).

Pero nuestros sabios4 dicen claramente que lo principal no es el estudio, sino la acción, las Mitzvot prácticas. ¿Por qué lo dicen? Porque Hashem quiere una morada para Él en este mundo, y para eso bajó el Alma Divina aquí. La única forma de lograr eso es cumpliendo las Mitzvot prácticas.

(Con esto se entiende también por qué la ley es que si estamos estudiando Torá y surge la oportunidad de cumplir una Mitzvá práctica, si no hay nadie más que pueda cumplirla, debemos interrumpir el estudio de Torá y cumplir la Mitzvá5. Porque la Mitzvá práctica es la forma de hacer esa “casa” para Hashem. Pero si hay otra persona que puede hacer esa Mitzvá, debemos seguir estudiando, porque el estudio de Torá es muy elevado).

El Alter Rebe termina el capítulo explicando otra virtud en el estudio de Torá. Cuando estudiamos Torá, es como si estuviésemos llamando a Hashem. El ejemplo que da es el de un niño llamando a su padre para que venga hacia él, para estar juntos. Así, quien estudia Torá, está llamando a Hashem para que venga a estar con él. Por eso, cuando estamos estudiando Torá, debemos prestar atención, porque Hashem está con nosotros.

1Talmud Brajot 31a

2Talmud Bava Batra 9a

3Mishna Pea 1:1

4Ibíd. Avot 1:17

5Talmud Moed Katan 9 a y 9b

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