Desde el capítulo 41 hasta aquí, el Alter Rebe explicó el concepto del temor a Hashem. Pero no hay un sólo nivel de temor, sino que hay dos. “Temor inferior” (ira tataá) y “Temor superior” (irá ilaá) . A su vez, cada uno de estos niveles se expresa de diferentes maneras, dependiendo de nuestras cualidades particulares y de los conceptos en que pensamos para despertarlos.

El “Temor inferior” se despierta pensando en la grandeza de Hashem, en cómo Él llena todos los mundos. Si el universo a nuestro alrededor es tan grande, Hashem, que es la fuerza vital de ese universo, es mayor aún. Este nivel de temor se llama inferior porque surge de las “vestimentas” de Hashem, es decir, de mirar a nuestro alrededor y pensar que Hashem les da vida a todas las cosas, pero Él mismo está oculto detrás de ese mundo que vemos, como el alma está oculta dentro del cuerpo y el cuerpo es como una “vestimenta” del alma. Este nivel de temor nos motiva para cumplir las Mitzvot y estudiar Torá.

El “Temor superior” surge de pensar en cómo Hashem es la vida de todas las cosas. Lo importante en este nivel no son las cosas, sino Hashem mismo, dando vida a todo. El Alter Rebe explicó en los capítulos 20 y 21 que, en realidad, el universo entero es insignificante frente a Hashem, es algo tan pequeño que es como si no estuviese y también explicó que todo es creado por la palabra de Hashem, que, a su vez, es insignificante frente a Hashem mismo, así como una palabra nuestra es insignificante frente a nuestra capacidad de hablar. Este nivel de temor genera una vergüenza muy profunda, al saber que somos muy, pero muy pequeños frente a Hashem, tan insignificantes como el resto de la creación.

Sin embargo, explica el Alter Rebe, no se puede llegar al “Temor superior” sin haber pasado primero por el “Temor inferior”, que, a su vez, nos lleva a cumplir las Mitzvot y estudiar Torá. O sea, hay un orden: primero, pensamos en Hashem para temerLe y llegar a cumplir las Mitzvot. Después, seguimos pensando en Hashem, pero no tanto en el mundo que Él crea constantemente, sino en cómo ese mundo es nada frente a Él, y así llegamos al “Temor superior”.

Ahora el Alter Rebe explica que así como hay dos niveles de temor a Hashem, también hay dos niveles de amor a Hashem: “Amor que surge del mundo” (ahavat olam) y “Amor profundo” (ahava raba).

El “Amor profundo” es como una llama de fuego en nuestro interior que nos da la sensación de sentir un placer inmenso en Hashem. Pero sólo llegamos a tenerlo cuando Hashem nos lo regala, después de haber pasado por los otros niveles de “Temor inferior”, observancia de Mitzvot y “Temor superior”.

Pero el “Amor que surge del mundo” se despierta a través de la meditación (meditar significa detenerse a pensar en un asunto durante un tiempo ininterrumpido): cuando pensamos en la grandeza de Hashem, que llena todos los mundos, y es superior a los mundos, más aún, el mundo entero es insignificante frente a Él, se despertará en nuestro interior un sentimiento de amor a Hashem (que se llama un “Amor que surge del mundo” porque se despierta al pensar en el mundo que tenemos a nuestro alrededor y cómo Hashem lo llena, etc.) que logrará que no queramos otra cosa en el mundo excepto Hashem. O sea, si antes nos gustaban los deportes (el hecho de que algo nos gusta significa que le tenemos cierto aprecio, que lo amamos hasta cierto punto), el “Amor que surge del mundo” irá cambiando lentamente ese amor por el deporte hacia amor por Hashem.

El Alter Rebe se detiene ahora en una pregunta: ¿Qué viene primero, el “Temor inferior” o el “Amor que surge del mundo”? Cuando empezamos a servir a Hashem, hay un orden que debemos seguir. El Alter Rebe dice que, en general, primero viene el “Temor inferior”, que nos lleva a cumplir las Mitzvot, después viene el “Amor que surge del mundo”, luego el “Temor superior” y, por último, si Hashem decide regalárnoslo, el “Amor profundo”.

(El Alter Rebe aclara que en ciertos casos muy especiales puede pasar al revés, que primero venga el “Amor que surge del mundo”, cuando la persona, después de estar muy alejada de Hashem, se acuerda de Hashem, y de cómo Él es importante, y crea y les da vida a todas las cosas, etc., entonces se acerca a Hashem motivada por el “Amor que surge del mundo”).

1 comentario en «Capítulo 43»

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