Cuando tomas control de tu vida, el primer lugar para comenzar es el Tiempo: ¿dónde están enfocadas las horas de tu día?

Pero no puedes controlar el Tiempo sin primero tomar control de ti mismo: ¿dónde has puesto tu corazón, tu mente y tu alma? ¿Qué cosas son importantes para ti? ¿Por qué entraste en este mundo?

Cuando tu tiempo para el estudio de Torá, para el rezo, para la familia, tu tiempo para el mundo están anclados y fijados con todo tu ser, entonces todos los vientos del mundo no los pueden mover de su lugar.

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