Cuatro copas

En las dos primeras noches de Pesaj, durante el Seder de Pesaj, hay varias leyes que la Torá nos manda a cumplir, tanto leyes bíblicas como rabínicas. Por ejemplo, debemos comer Matzá, cuyo contenido conceptual es que, siendo la Matzá un "Pan de aflicción", un pan no leudado, sin gusto, simboliza la entrega a la observancia de Torá y Mitzvot sin cuestionamientos. En general el intelecto es representado por el gusto, mientras que la entrega por la falta de gusto. En otras palabras, cumplir Mitzvot porque Di-s dice, no por alguna conclusión racional.

Otro ejemplo de las leyes del Seder de Pesaj son las cuatro copas de vino. Nuestros sabios instituyeron que, a lo largo de la lectura de la Hagadá bebamos cuatro copas de vino para recordar las cuatro expresiones de redención que la Torá utiliza en el relato del Exodo (ver Shmot 6:6-7): "los sacaré", "los salvaré", "los redimiré" y "los tomaré".

En el año 1906, el quinto Rebe de Jabad, Rabí Shalom DovBer (1860-1920) reveló al público una antigua costumbre que data desde la época del Baal Shem Tov, el fundador del movimiento jasídico. El Baal Shem Tov solía hacer una comida, el último día de Pesaj, que consistía en comer Matzá y beber cuatro copas de vino, cuyo nombre era "La comida del Mashíaj" (Seudat Mashíaj). La conexión entre este tiempo del aó y Mashíaj es que en la lectura de profetas posterior a la lectura de la Torá, se lee sobre la venida de Mashíaj.

Ahora bien, el concepto del vino en la Torá representa la comprensión y el placer: así como el vino tiene un gusto muy particular (en contraste con el agua que es insípida), el comprender un asunto genera un "gusto" y un placer particular de la persona en eso que entendió.

Basados en esta idea, debemos comprender por qué tomamos cuatro copas de vino (que representa la comprensión) en el Seder de Pesaj, cuyo punto central es comer Matzá, que representa la anulación de la comprensión. Más aún, ¿Qué diferencia hay entre la Matzá y las cuatro copas de vino del Seder de Pesaj y las de Seudat Mashíaj?

La idea, en resumen, es la siguiente: la primera noche de Pesaj el centro es la Matzá, que, como mencionado, representa la propia anulación (bitul, en hebreo), mientras que el vino simboliza que esa anulación debe incorporarse en el intelecto también, es decir, llegar a entender cómo la actitud correcta ante la vida es estar entregado a la Voluntad Divina. Quizás hasta podríamos decir que por eso el vino recuerda las cuatro expresiones de redención: no sólo debemos cerrar los ojos y observar la Torá, sino que debemos llegar a entender cómo los diferentes aspectos de la vida son modificados, mejorados y refinados a través de la Torá. No alcanza, por así decir, que recordemos que Di-s nos sacó de Egipto, sino que debemos entender cómo lo hizo.

Por el otro lado, el énfasis en Seudat Mashíaj está en el vino, porque en la época de Mashíaj "Se llenará la tierra de comprensión de Di-s, como el agua cubre al mar" (Ishaia 11:9): el mundo entero verá y entenderá a Di-s. Sin embargo también comemos Maztá, porque siempre deberemos recordar que hay niveles más elevados de compresión y acercamiento a Di-s, aún durante la época de Mashíaj.

Que Di-s nos bendiga con la mayor bendición de todas, la rápida venida de Mashíaj, para festejar los últimos días de Pesaj en Ierushaláim, Amen.

Pesaj casher veSameaj!

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