En dos formas, somos uno: en nuestra esencia y en nuestras características.

En nuestra esencia, somos todos un alma, con una fuente.

En nuestras características, todos nos complementamos, ninguno de nosotros es completo, cada uno contribuye a lo que al otro le falta, cada uno agrega un toque de perfección a su prójimo. Como un inmenso rompecabezas, todos encajamos perfectamente para hacer un único ente perfecto.

Ninguno de nosotros es perfecto sin el resto, y todo el resto somos incompletos si falta un único individuo.

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2 comentarios en «Dos unidades»

  1. Estimado rabino: usaré sus palabras para otra situación que puede ser de diferencia, pero, también que puede ayudarnos a todos a entendernos mejor unos a otros. Si un niño tiene un carácter màs fuerte, debemos apoyar un poco más a otro, más débil, a realizar sus actividades sin sufrimiento y/o rencor (en el futuro). Por un lado, esto dará más tiempo al débil (¿tal vez más sensible?) a elaborar su situación y mejorar y, al mismo tiempo, limitará al otro en su formación. Gracias.

    1. Gracias por el comentario! Como decía el rey Salomón, cada cosa tiene su tiempo, o sea, hay un momento adecuado para cada actitud, momentos para apoyar, momentos para criticar, etc.
      Como siempre le he dicho en nuestros encuentros en persona, uno nunca debe guiarse por haber visto durante un corto períod
      o de tiempo un fenómeno y asumir que siempre es así. De hecho, ese es uno de los grandes errores de la ciencia al momento de analizar procesos que, según ellos, llevan millones de años en desarrollarse cuando nuentros sabios dicen que el mundo tiene 5773 años...
      Un afectuoso saludo,

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