Eres un astronauta, muy lejos de la tierra, en un largo viaje. Digamos que te cansas del constante bombardeo de instrucciones viniendo por la radio desde la base. Entonces la apagas. Sin arrepentimiento. Y te relajas, disfrutando del increíble escenario que se ve por la ventana. Y el tiempo vuela...

Pero, eventualmente, te das cuenta que no tienes idea de dónde estás. O cómo volver a donde quieres estar. Y recuerdas que tienes una misión, pero no puedes saber exactamente lo que era. Entras en pánico.

Finalmente, recuerdas la radio. La enciendes. Tomas el micrófono y llamas: “¿Base? ¡Astronauta llamando a base!, ¡Contesten!”

Una respuesta débil se escucha. Es el sonido más dulce que jamás has escuchado. Ahora estás de vuelta en camino.

La Humanidad también fue dada una misión.

(Un pensamiento de un estudiante del Rebe, el Dr. Velvl Green. El Rebe apreciaba mucho esta idea).

2 comentarios en «El astronauta»

    1. Sólo un punto más a agregar: en el asunto siendo ejemplificado, o sea, en el caso del astronauta siendo un iehudí, la radio la Torá y la base Hashem Mismo, el iehudí (y el resto del universo, por supuesto), no sólo recibimos instrucciones de la base para nuestra misión sino que, en realidad, la vida misma y todo lo que ella involucra.
      Con lo que, desde este punto agregado, es más profunda aún nuestra relación con "la base", no sólo como guía sino como Padre, Creador y Sustentador de la existencia misma.

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