Estamos muy cerca de la fiesta de Purim. Debe ser una de las fiestas judías peor entendidas. La gente festeja: algunos son estrictos con el mandato talmúdico de emborracharse hasta no saber la diferencia entre maldito sea Hamán y bendito sea Mordejai, otros organizan concursos de disfraces, otros llegan tan lejos como para hacer desfilar mujeres para elegir la más linda... algo nunca visto en los valores del judaísmo...

La gran pregunta es: ¿qué festejamos? Obviamente, todos van a responder que festejamos el milagro de la salvación del pueblo judío de las garras de Hamán, el ministro persa que quería destruirlos. A través de Ester y Mordejai, junto al ayuno del pueblo judío y el estudio de Torá de los niños que Mordejai juntó (¡24.000!), Di-s hizo un milagro y lo que parecía ser el final, se transformó en días de fiesta y regocijo.

Esta respuesta es correcta, pero es la idea básica de Purim, lo que la historia cuenta, pero hay más.

Analizando un versículo de la Meguilá, el Talmud extrae la verdadera esencia de Purim, que es la verdadera fuente del festejo. La Meguilá dice (Ester 9:27): “Establecieron y aceptaron los judíos sobre ellos y su descendencia […] hacer estos dos días [...]”. El Talmud se pregunta a qué hacen referencia las dos expresiones “Establecieron” y “aceptaron”, ¿no alcanzaba con una? Y trae la siguiente explicación relacionada con la Entrega de la Torá (Shabat 88a) (Los paréntesis son para explicar):

“'Y se pararon bajo del monte' (este versículo habla de los momentos previos a la Entrega de la Torá en el Monte Sinaí), dijo Rav Avdimi bar Jama bar Jasa: esto viene a enseñarnos que Di-s puso el Monte [Sinaí] sobre ellos como un cono y les dijo: 'Si ustedes reciben la Torá, bien, y si no, aquí serán sus tumbas' (¡Porque, de no aceptar, Di-s dejaría car el monte sobre el pueblo judio!). Dijo Rav Aja bar Iaacov: 'De aquí que fuimos forzados a aceptar la Torá' (y no sería una aceptación válida ya que fue inducida por la fuerza, ¡por lo que estaríamos exentos de observar la Torá!). Dijo Raba: 'De cualquier manera [estamos obligados a observarla ya que] volvieron a aceptarla en los días de Ajashveirosh (el rey persa de la historia de Purim), como está escrito 'Establecieron y aceptaron los judíos', es decir, establecieron (o sea, confirmaron en la época de Purim,) aquello que ya habían aceptado (en la época de la Entrega de la Torá).”

Vemos de este párrafo del Talmud que la esencia de Purim no pasa solamente por el milagro, sino que hubo un aporte del pueblo judío en general que, al final, es el que generó el milagro. El aporte fue que aceptaron, por su propia voluntad, la observancia de la Torá. Aún si había alguna duda sobre la obligación que los ligaba a Di-s, en la época de Purim el pueblo disipó todas las dudas y aceptó la Torá, aún cuando eso significaba la destrucción.

Esto nos lleva a entender que la verdadera causa del festejo es nuestra ligación con Di-s. Purim festeja la aceptación del pueblo judío, aún bajo amenaza de muerte, de conectarse con Di-s.

Hoy en día la situación del pueblo judío es diferente en algunos aspectos y similar en otros. Si bien no tenemos un Hamán queriendo erradicarnos de la tierra (algunos dicen que el presidente de Irán es Hamán... de hecho Irán es el sucesor de Persia...), pero tenemos grandes dificultades para ligarnos a Di-s. Esa aceptación de la Torá está profundamente grabada en el alma de cada judío y judía, pero, en general, las personas no son conscientes de esa elección. Van por la vida como cualquier hijo de vecina, olvidando su propia esencia. Luego, cuando alguna situación de la vida les “patea el tablero” toman consciencia de que debe haber algo más en la vida que los placeres materiales y la superficialidad. En ese momento están en condiciones de revelar esa aceptación previa de la Torá. Purim celebra esa conexión esencial que trasciende todas las barreras. Está ahí, pero oculta, y es el trabajo de cada uno revelarla.

Y así como en la época de Purim, esa aceptación causó el milagro, que así sea para nosotros también, que nuestra voluntad de conectarnos a nuestra propia esencia, de revelar nuestra unión con Di-s, traiga el milagro más grande, la venida de Mashíaj ¡Ya!.

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