Después de una pequeña pausa en los boletines, volvemos al ritmo normal. La razón de la pausa es que este año las fiestas del mes de Tishrei (Rosh HaShaná, los días de Teshuvá, Iom Kipur, Sucot, Shminí Atzeret y Simjat Torá) acaecieron de manera tal que, inmediatamente después de cada fiesta era Shabat. Esto hizo que las semanas entre las fiestas sean cortas y no de el tiempo para parar el ritmo y escribir un boletín.

Con esta parashá, llamada Noaj, comienza una serie de Shabatot "normales", es decir, no directamente relacionados con festividades. Esto nos lleva a pensar en algo que comentamos muchas veces: en la sección que se lee en la Torá cada semana, debemos encontrar enseñanzas prácticas para la vida día a día. Y, como mencionado, esta semana es la primera "común", por así decir, el comienzo de la vida cotidiana a partir de las fiestas de Tishrei (técnicamente hablando, la primer lectura fue la semana pasada, con la parashá Bereshit, pero fue como una continuación de Simjat Torá, recién ahora entramos en el ciclo "común" de lectura).

Encontramos en la parashá de esta semana un evento peculiar que, más allá de los detalles que describen nuestros sabios, podemos ver la misma situación en la que nos encontramos, este pasaje de un momento a otro diferente.

La Torá cuenta que después del diluvio, cuando Noaj, sus tres hijos, la esposa de Noaj y sus tres nueras estuvieron en el arca durante poco más de un año, lo primero que hizo Noaj fue plantar un viñedo y, luego de pasar un tiempo y crecer las uvas, con las mismas preparó vino, se emborrachó y eso condujo a algunas transgresiones (ver Bereshit 9:20 y subsiguientes). La Torá utiliza la palabra Vaiajel "y se mundanizó" para describir la actitud de Noaj de plantar un viñedo y demás.

Aquí encontramos, entonces, algo similar a nuestro pasaje entre las fiestas del mes de Tishrei y el día a día común: Noaj salió de un arca en donde su vida pasaba por alimentar animales, sin muchas preocupaciones ya que Di-s le había dicho que no iba a morir en el diluvio, su comida no se iba a pudrir durante ese año y, básicamente, todo iba a estar bien. De esa situación pasó a tener que trabajar la tierra para alimentarse, debía repoblar el mundo y fundar una nueva sociedad, trabajos mucho más serios y complejos. Es en ese pasaje entre dos situaciones que Noaj falló, "se mundanizó" no supo adaptarse y lidiar con la nueva realidad y las responsabilidades que le cabían.

Nosotros, acabamos de salir del mes de Tishrei, un mes lleno de energías y fuerzas renovadoras y debemos ser cuidadosos en el pasaje a la vida cotidiana, no hacer una separación entre estos dos momentos y no "mudanizarnos", sino utilizar las fuerzas acumuladas para aplicarlas y santificar los meses subsiguientes.

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