El pensar tiene un efecto profundo. Así también el no pensar.

Una mente obsesionada con las ocurrencias del ayer, los dolores del hoy y las nubes oscuras del mañana, crea problemas donde realmente no existen. Transforma sueños del día en realidades, una topera en una monstruosidad, criaturas inocentes en serpientes venenosas. Tanto más aún cuando todas estas palabras traspasan los labios hacia el mundo que todos compartimos.

Es por eso que desatender estos pensamientos es una forma tan poderosa de curar - para todo tipo de enfermedad. Distrae tu mente hacia buenos pensamientos, pensamientos productivos, de confianza en el Di-s que te hizo y, especialmente, pensamientos de Torá.

Cura tu mente y tu alma. Curarás tu cuerpo también.

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