Hace un tiempo escuche una frase interesante de un amigo: el día que las personas dejaron de consultar a un rabino, comenzaron a ir a psicólogo.

Suena interesante la idea, pero para poder entenderlo, debemos comprender primero qué es un rabino.

En general se explica que la palabra rabi en hebreo está compuesta por las primeras letras de las palabra rosh, bnei, israel , es decir, "La cabeza del pueblo judío". Un Rabi, es como la cabeza en comparación al cuerpo, donde toda las vitalidad del mismo surge de la cabeza y ésta lo guía. Sin embargo, este concepto se aplica a un Rebe, un verdadero líder, de quien todos aprendemos un camino en el servicio de Di-s.

Por el otro lado, un rabino es una persona que conoce las leyes de la Torá y su aplicación práctica en nuestros tiempos. A su vez (y dependiendo del tipo de rabino, su corriente de pensamiento, etc.) el rabino puede conocer cómo funciona el alma del iehudí, su relación con Di-s, cuál es la misión y motivo de la vida, etc., preguntas que mucha gente se hace y para las cuales busca respuestas en los lugares más inverosímiles, como ser el budismo, el deporte, los amigos o hasta las drogas...

En otras palabras, un rabino entiende lo que se llama daat Torá - la opinión de la Torá - sobre los diversos asuntos de la vida cotidiana.

La gente piensa que la Torá es un libro de historias, o un código de leyes que ya pasó de moda (de hecho el otro día vi en una librería un libro que hablaba del "Nuevo judaísmo", ¡Di-s libre y guarde! Di-s no cambia, Su voluntad y sabiduría tampoco cambian, por lo tanto Su judaísmo es inmutable...). La Torá es una instrucción de vida para todas las generaciones en todos los lugares donde podamos alguna vez estar. Y el rabino es como la herramienta para poder acceder a su opinión y perspectiva (la de la Torá y por ende, la de Di-s) sobre los conflictos de la vida personal de cada uno.

Porque la Torá es la herencia de todo el pueblo judío. Le pertenece a todos y todos están intrínsecamente ligados a ella. Es sólo cuestión de abrir los ojos, abrir la mente y animarse a explorar el propio ser interno para llegar a captar la razón misma de nuestra vida.

Para concluir, el otro día una doctora me preguntó cuándo había sido la última vez que le hicimos análisis de sangre, orina, etc., a uno de mis hijos... es algo obvio que, de tanto en tanto uno debe "chequearse" a ver cómo está todo... lo mismo pasa con el rabino, pero a nivel espiritual: ¿cuándo fue la última vez que habló con uno?

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