La festividad de Shavuot es el tiempo de la entrega de la Torá. Una de las costumbres cuando llega este día especial es estudiar Torá toda la noche. El Midrash nos cuenta que cuando Di-s iba a entregar la Torá tuvo que "despertar" al pueblo judío, que se había quedado dormido desde la noche anterior.

Imaginemos que Di-s nos sacó de Egipto hace 49 días luego de diez impresionantes plagas, abrió para nosotros el mar, nos dio el Man, nos proveyó agua de un pozo milagroso, nos rodeó de nubes de gloria y una columna de fuego nos guiaba en el desierto. Luego nos dice: "prepárate de tal y tal manera porque Me apareceré a ti y te daré la Torá": ¡¿cómo nos vamos a quedar dormidos?!

Una de las explicaciones es que los judíos pensaron que la Torá está solamente ligada a lo espiritual, por lo tanto, para captarla adecuadamente uno debe despojarse del mundo en que vivimos y elevarse, como "quedarse dormido".

Sin embargo no es así. La Torá es una enseñanza práctica para la vida cotidiana de todas las personas (judíos y no judíos). La Torá no requiere de la persona que "suba al cielo" para obtenerla u observar sus leyes.

Aquí, ahora, la Torá tiene tanta vigencia como en el desierto hace 3318 años. Y quizás aún más, porque allí el pueblo no era bombardeado por una sociedad falta de valores y principios, una sociedad violenta y arrogante, como lo somos hoy en día.

El secreto de nuestra continuidad es el aferrarnos a lo que es nuestro, a la fuente primera y única de bendiciones, principios, valores y buenas conductas. Esto es Shavuot.

Que recibamos la Torá con alegría y la internalicemos.

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