La Torá y, consecuentemente, el judaísmo en general (que se basa y se nutre solamente y constantemente de la Torá), son el primer movimiento sionista de la historia judía.

Claro, todo comienza con la idea de que, según la Halajá - Ley Judía - todo judío debería vivir en la Tierra de Israel. Excepto en situaciones determinadas, como laborales o de estudio o de casamiento, uno tiene permitido dejar la Tierra Santa.

Entonces, la idea de ir a la Tierra de Israel y vivir allí no es nueva. Pero como en todas las cosas, la Torá siempre va un paso más allá de lo que al simple ser humano se podría ocurrir.

En adición de pregonar por poblar la Tierra de Israel, desde la perspectiva de la Torá podríamos plantear la siguiente pregunta: ¿Y ahora? Una vez que ya llegamos, nos establecimos y vivimos en la Tierra Santa, ¿Ahora qué hacemos? ¿Somos como los otros pueblos que viven en sus tierras heredadas ancestralmente o conquistadas?

La obvia respuesta es NO. Debe haber un plan de vida consecuente que, una vez que nos encontramos en Nuestra Tierra, nos lleve al próximo paso en el acercamiento a Di-s.

En otras palabras, no alcanza con solamente IR a la Tierra de Israel, hay que VIVIR allí de acuerdo a las enseñanzas de nuestra Torá Santa, la Torá de Vida.

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