Jánuca es una fiesta muy especial. Cada fiesta judía representa una cualidad de la persona. Así como cada uno tiene varias facetas, como ser padre, marido, profesor o abogado, amigo, músico y demás, cada fiesta que la Torá nos da viene a enfatizar y nutrir un aspecto (o varios) de nuestras vidas.

Una de las cualidades de Jánuca es la excelencia. Me refiero a la capacidad que cada persona tiene de llevar a cabo sus obligaciones o simples tareas de la mejor manera posible. La vida en sí es una continua presentación de desafíos, algunos más simples y otros más complejos, y se requiere de la persona que, ante cada desafío, tome una decisión y resuelva la situación. En esta resolución misma hay niveles: cada persona sabe, en el momento de decidir aplicar una solución, a qué nivel corresponde esa solución, es decir, si es la mejor solución en términos económicos, o en tiempo o en eficacia. Siempre hay un balance y se contemplan las variables para llegar a una solución que va a tener ventajas y desventajas pero que se aplicará porque el peso de lo positivo es mayor al de lo negativo.

Pero hay otro nivel: el nivel en el cual no hay nada de negativo, sólo ventajas. Sólo que, para llegar a ese nivel, se requiere de un esfuerzo extra, de un involucramiento mayor en la situación o, en otras palabras, de una entrega total al objetivo. (Nota: esto no representa una desventaja en sí, ya que el objetivo de cada desafío es revelar el máximo potencial de cada uno, por lo que si una determinada situación es la adecuada para expresar la propia capacidad, el esfuerzo a invertir es la razón de ser del desafío, por lo que de ninguna manera puede considerarse una desventaja, todo lo contrario).

Ese es el nivel de Jánuca. El Talmud (Shabat 21a) define tres formas de encender la Menorá: 1) Cada día una vela por casa, 2) Cada día una vela por cada integrante de la familia y 3) Cada día la cantidad de velas correspondientes a las noches de Jánuca, la primara noche una vela, la segunda dos y así sucesivamente. Lo interesante, es que el Talmud define estos tres niveles como 1) La Mitzvá de Jánuca, 2) Mehadrín, embellecedores (de la Mitzvá) y 3) Mehadrín min haMehadrín, embellecedores de los embellecedores.

Ahora bien, Jánuca es la única Mitzvá en la Torá que todo el pueblo judío eligió cumplir de la mejor manera, la Mehadrín min haMehadrín. Esto demuestra que una de las cualidades que Jánuca viene a desarrollar y enfatizar en el hombre es su capacidad de hacer las cosas de la mejor manera posible. No sólo cumplir con una obligación, sino hacerlo con excelencia.

Que las velas de Jánuca logren iluminar nuestras vidas para revelar nuestros tesoros internos y, a través de la propia redención, lleguemos a la Redención Final, rápido en nuestros días.

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