En la sección de la Torá de esta semana (Ki Tisá) aparece el concepto de los trabajos prohibidos en Shabat. La Torá relató, a lo largo de las últimas semanas, los elementos necesarios para la construcción del Mishkán, ese santuario portátil que acompañó al pueblo judío por más de 400 años. En ésta parashá Di-s manda a llamar a quienes en la práctica construirán cada uno de esos elementos.

Al final del relato, la Torá habla del asunto del Shabat, diciendo que, a pesar de que el pueblo judío debe ser diligente en la construcción del santuario, no deben dejar de lado el Shabat, el mismo debe ser observado cuidadosamente.

Ahora bien, nuestros sabios aprenden de aquí, que aquellos trabajos prohibidos en Shabat son aquellos que estuvieron involucrados en la construcción del santuario, porque, de otra manera, ¿qué relación hay entre un asunto y el otro? Según el flujo del relato pareciera que el tema del Shabat está "fuera de lugar".

En la práctica, hay treinta y nueve prohibiciones específicas en el Shabat, que no están relacionadas con el esfuerzo que la acción lleve consigo. Por ejemplo, cargar una pluma en el dominio público está prohibido mientras que cargar pesadas sillas de un lugar a otro dentro del mismo dominio privado está permitido.

Si bien hay muchos detalles al respecto del Shabat, más allá de lo prohibido y lo permitido, hay un punto central que es mencionado también en ésta sección: la Torá dice (Shmot 31:16) "Y guardaron los Hijos de Israel el Shabat, para hacer el Shabat en [todas] las generaciones; un pacto eterno"

El significado simple es que el pueblo judío debe observar el Shabat. Sin embargo, la palabra "hacer" del versículo parece inapropiada, debería hacer dicho observar, cuidar (lishmor).

De aquí aprendemos que uno debe "hacer" al Shabat, es decir, uno debe activamente llevar adelante la acción de crear el ambiente adecuado del Shabat, no es algo que viene solo (al menos en forma revelada) ni es algo que pasa de un instante a otro, sino que debe haber un esfuerzo continuo de crear el Shabat, de imbuir el día con el espíritu de Shabat. Y ésto se logra siguiendo las leyes que la Torá, con mucha sabiduría, nos da para lograrlo.

¿Se imagina comiendo una cena con su familia sin el televisor encendido? ¿Se imagina desayunando sin leer el diario ni tener que salir corriendo al trabajo? ¡Pruébelo! No tenga miedo...

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