Hoy salió una nota interesante en el diario La Nación. Es sobre el restablecimiento de las sanciones en la escuelas de la Capital Federal.

Los periodistas del diario consultaron varios expertos en educación y, aparentemente, todos concluyeron en que la medida es buena (ver nota).

¿Cuál es la perspectiva de la Torá de este tema? Claro, antiguamente no existían las amonestaciones ni las faltas eran registradas en un libro, a pesar de que aparecen varias historias en el Talmud donde el maestro le pregunta a algún estudiante por qué no vino a la clase... Sin embargo, si existían las sanciones.

Los tiempos cambiaron, por lo tanto, no necesariamente se aplican las mismas reglas de disciplina que antiguamente, sin embargo, lo que si se aplica es la interesante relación entre el maestro y el alumno.

Esta relación que la Torá propone lleva al maestro a dar lo máximo de sí y al alumno a entender cuál es su lugar. Dicho de otra manera, tanto el maestro como el alumno tienen obligaciones y reglas que cumplir, con lo cual se garantiza que el intercambio adecuado de conocimientos y valores entre el maestro y el alumno.

Por ejemplo, el maestro no puede salir del aula (por un tiempo prolongado) ni hacer otro trabajo mientras está enseñando, ni puede quedarse despierto a la noche más de lo debido, para no estar cansado durante el día. A su vez, la Torá plantea que e estudio de los niños no puede interrumpirse por nada, ni siquiera para la construcción del Beit HaMikdash (adiós al concepto de los paros docentes...).

Por el otro lado, el alumno debe a su maestro el mayor respeto del mundo, aún más que a su propio padre, ya que su padre lo trajo a la vida de éste mundo, mientras que su maestro le da vida en éste mundo (enseñándole a ser una persona de bien) y en el mundo por venir (enseñándole Torá).

Hoy en día existe una gran falta de valores (de todo tipo) en el hogar mismo que se transmite al ámbito educativo. Esta falta la traen tanto los alumnos como los maestros y maestras...

En la Torá el concepto de educación es más amplio que el común. La palabra jinuj, que comúnmente se traduce como educación, significa dedicación, como la dedicación de una casa (janucat haBait). Esto indica una dedicación del educando hacia una serie de valores que el educador no sólo predica sino que también practica.

En conclusión, la Torá plantea sanciones, pero no son la solución a todos los males del comportamiento humano, sino solo una herramienta (entre otras) para corregir las excepciones, no para establecer el sistema de valores y respeto entre el maestro y el alumno.

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