Esta semana terminaron las fiestas del mes de Tishrei (Rosh HaShaná, Iom Kipur, Sucot, Shminí Atzeret y Simjat Torá). La costumbre en muchas sinagogas es anunciar, en el rezo que da finalización a Simjat Torá, un versículo de la Torá que encierra dentro suyo el contenido conceptual del cambio entre las fiestas y los días que vienen. El versículo está en Bereshit 32:2 "Y Iaacov fue a su camino".

La historia del versículo, en resumen, es que Iaacov, luego de trabajar veinte años en la casa de su suegro Laván y haber sido engañado muchas veces, quiere volver a la casa de su padre, de donde se había ido solo y pobre y ahora volvía con cuatro esposas, once hijos y una inmensa riqueza. En particular, luego de encontrarse con Laván en el camino y haber salido sano, "Iaacov fue a su camino", hacia la casa de su padre.

¿Qué relación tiene este versículo con el final de las fiestas? Luego de vivir la mayor parte de uno de los meses más significativos del año, con muchas emociones de diferente tipo, como la solemnidad de Rosh HaShaná, el arrepentimiento y reconexión de Iom Kipur, la alegría de Sucot, los bailes de Simjat Torá, etc., terminan los momentos extraordinarios y la persona debe volver a la realidad cotidiana y ordinaria. Por eso el versículo habla de Iaacov, y no de Israel.

Una de las diferencias entre estos dos nombres es que Iaacov viene de la palabra hebrea ekev, talón, la parte más baja del cuerpo, mientras que Israel contiene las letras de li rosh (para mí cabeza), simbolizando la parte más elevada del cuerpo, la cabeza.

El hecho de que el versículo habla de Iaacov y no de Israel implica que está hablando de todos los judíos, aún aquellos que se encuentran en el nivel espiritual del talón. Aún ellos deben avanzar, como dice el versículo "fue", en hebreo haláj, que simboliza una forma de avanzar a pasos agigantados, por así decir, y no pasito a pasito.

En otras palabras, todo judío y judía tiene una razón de ser, una misión desde los momentos más tempranos de su vida de avanzar y acercarse a Di-s. La forma de realizar esta misión es yendo "en su camino", que se refiere al camino de Di-s, el estudio de Torá y la observancia de sus preceptos.

Las fiestas en general y las del mes de Tishrei en particular funcionan como spas espirituales donde la persona renueva energías que va a aplicar a lo largo del año. En cada festividad una energía diferente y necesaria. Luego de todas las emociones vividas, el sonido del Shofar, cantar Avinu Malkeinu (Nuestro Padre, nuestro Rey) hacia el final de Iom Kipur, alegrarse en la Sucá y bailar con la Torá, la persona podría pensar que tuvo una buena recarga de energías de judaísmo para el resto del año, es decir, que su judaísmo pasa por vivir un mes lleno de fiestas y Mitzvot, mientras que el resto del año...

El anuncio hacia el final de las fiestas "Y Iaacov se fue a su camino" nos recuerda que aún siendo Iaacov, un judío simple, aún cuando no hay fiestas, no hay sensaciones y emociones profundas, sino la vivencia cotidiana del judaísmo, aún así, se debe ir en el camino de Di-s, se debe procurar aplicar las enseñanzas recogidas a lo largo del mes en el día a día, en las cosas más simples de la vida.

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