En la Torá, todo tiene un significado. Aún el preferir una expresión por sobre otra, no es casual. Al comienzo de la parashá de esta semana la Torá elije la palabra Ekev “Y será a cambio de que ustedes escuchen” (Devarím 7:12). Ekev literalmente significa talón.

Nuestros sabios inmediatamente se detienen en esta expresión y explican que la Torá está indicando a los preceptos simples, a los cuales las personas no prestan atención y “tiran” bajo sus talones. En otras palabras, la Torá está advirtiéndonos que debemos ser cuidadosos con estos preceptos “simples”.

El Midrash cuenta sobre este asunto que el Rey David no estaba preocupado de no ser observante de los preceptos graves, con seguridad esos los cumplía. Sin embargo, temía por los preceptos simples (que la persona pisa con sus talones), por lo que dijo en sus salmos (49:6): “el pecado de mis talones me rodea”, o sea, estaba preocupado por las Mitzvot simples comparadas con el talón.

Ahora bien, ¿Por qué el Rey David estaba tan preocupado por estas Mitzvot simples? ¿Acaso tiene sentido decir que él no era cuidadoso? El mismo declara en los salmos (19:12) : “También Tu sirviente es cuidadoso con ellas (las Mitzvot) , en su cuidado hay gran recompensa (ekev, en el original hebreo)”.

Evidentemente no estamos hablando de si el Rey David cumplía o no con los preceptos simples, sino que su temor era al respecto de la división misma entre preceptos. Algunas Mitzvot parecen más importantes que otras a nuestros ojos: este enfoque no es apropiado y es hasta peligroso.

No se debe juzgar las Mitzvot con el intelecto solamente. El intelecto, que siempre busca aquello que tenga sentido, puede confundirse y generar una escala de valores de la importancia de cada Mitzvá. Sin embargo, ¿quién dice que la razón es la que fija la importancia de un precepto? Observamos la Torá porque Di-s nos mandó, ¿quién puede comprender los pensamientos divinos?

Cada Mitzvá es una parte de la voluntad divina que es infinita, como Di-s. A los ojos de Di-s, por así decir, todas las Mitzvot son igualmente importantes, porque son parte de Su voluntad esencial, que no es divisible. Por eso, a nuestros ojos el enfoque correcto es que cada Mitzvá tiene la misma importancia y debe ser observada con la misma alegría y sacrificio.

Por eso esta parashá comienza con la palabra Ekev, prometiéndonos grandes bendiciones si observamos en forma completa todos los preceptos de la Torá, aún aquellos que nos parezcan insignificantes e irrelevantes.

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