El alma comienza con un lazo íntimo con el Origen de Todas las Cosas. Aún cuando se inviste en el mundo material, en forma humana, la impronta de ese vínculo se mantiene. Es ese lazo lo que tira de ella hacia arriba incesantemente para volver, como un imán que tira hacia su otra mitad perdida. Toda la búsqueda del alma humana es una expresión externa de esta dinámica, esta sed por retornar.

Por más innato que ese anhelo sea, debe ser, sin embargo, despertado. El alma primero debe darse cuenta que está alejada. El retorno con toda su fuerza y pasión se encuentra, entonces, en el alma que se alejó de su verdadero ser y luego se despertó para reconocer que esta perdida.

Todo tiene una razón de ser. Porque el alma es la red de pesca de Di-s. En su desesperación por volver a unirse a El, ella encuentra a Di-s en cada cosa del mundo, de manera que esas cosas son también arrastradas hacia El.

Y cuanto más bajo es el descenso, tanto mayor el tesoro.

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