Este Shabat se cumplen sesenta años desde que el Rebe, Rabí Menajem Mendel Schneerson, de bendita memoria, asumió el liderazgo del Movimiento Jabad Lubavitch.

En general, al llegar el aniversario de algún evento especial, la primera actitud a tener es hacer un balance del pasado y una proyección a futuro. De hecho, cada cuestión en la vida se puede analizar en diferentes niveles de profundidad y aplicarse en diferentes situaciones. En lo que respecta al balance en aniversarios, lo mismo ocurre en forma anual en los cumpleaños, en forma mensual en Rosh Jodesh, en forma semanal en Shabat y en forma diaria durante la lectura del Shemá antes de ir a dormir. Los jasidím solían decir "mañana será mejor", cuyo significado no es que el día será más agradable, sino que la persona intentará ser mejor en el día siguiente, en conexión con la enseñanza de nuestros sabios de "elevarse en santidad" (Talmud Shabat 21b).

Ahora bien, no me considero apto (por varias razones) para analizar al Rebe mismo ni para hacer un balance de su obra y de los últimos sesenta años, pero me pareció que podía resaltar algunos puntos de las enseñanzas del Rebe.

1) El Rebe siempre mencionaba esta enseñanza de nuestros sabios de "elevarse en santidad". Esto significa, entre otras ideas, que siempre existe lugar para el crecimiento personal. Nunca ha de existir una situación en que la persona pueda considerarse "completo" y que no debe continuar mejorándose y/o influenciando a otros para mejorar. Ahora bien, el texto talmúdico original dice "maalín baKodesh", que se traduce, generalmente, elevarse en santidad. Sin embargo, cuando somos precisos con la palabras, podemos extraer dos mensajes: el primero para quien aún no se encuentra conectado con la santidad, es decir, no es un judío observante de la Torá, a esa persona nuestros sabios le dicen "debes elevarte, " baKodesh, "para ingresar en lo santo". El segundo, para quien ya es un judío observante, nuestros sabios le dicen baKodesh, "aún en lo santo, debes continuar elevándote".

2) Muy frecuentemente (por no decir siempre) el Rebe terminaba sus charlas mencionando otra enseñanza de nuestros sabios en Pirkei Avot, la Etica de nuestros padres (1:17): "No el estudio sino la práctica es lo principal". Esta enseñanza empuja a la persona a aplicar en forma práctica las enseñanzas de la Torá, cada una en el ámbito correspondiente, ya sea en el mejoramiento personal, en la ayuda al prójimo, en el estudio, etc.

Ahora bien, desde la fundación del Movimiento Jabad por el Alter Rebe, hemos pasado por siete diferentes generaciones de Rebeim, cada uno con sus cualidades y características que se ven plasmadas en sus alocuciones y discursos jasídicos. Nuestra generación es la séptima. La idea de un séptimo es que hubo un primero y el séptimo basa su grandeza y virtud en que es el séptimo luego de un primero. Ahora bien, así como comenzando con Avraham, hubo siete generaciones de Tzadikím (hombres justos) que trajeron a la Presencia Divina a la tierra (Avraham, Itzjak, Iaacov, Levi, Kehat, Amram y Moshe), terminando con Moshe, quien trajo finalmente la Presencia Divina a la tierra en la Entrega de la Torá, de la misma manera, nuestra generación, la séptima desde el Alter Rebe, tiene la misión de traer de una vez por todas la Redención Final. Que sea la Voluntad del Todopoderoso, que podamos cumplir con las expectativas y llevar al mundo a su mismísima razón de ser, una morada para Di-s.

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