Hay un lugar, el "Portal número cincuenta" se lo llama, tan elevado que ahí todas las cosas son igualmente insignificantes. No hay bien, ni mal, nada puede sumarse ni restarse, los justos son polvo y los malvados son polvo, nada es importante, todo es polvo.

Borracho con la alegría de Purim, el judío viaja más y más alto hasta llegar a ese lugar. Y desde ahí proclama que el oprimido fue salvado; el malvado derrotado; y luz y alegría, felicidad y paz gobiernan el universo.

"Al respecto de este lugar", declara, "no estoy impresionado. ¡También fue creado para que tengamos alegría abajo!".

Su secreto expuesto, el portal número cincuenta mismo es redimido.

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