En la parashá de esta semana la Torá menciona la forma en que fue heredada y repartida la Tierra de Israel entre las tribus. Esta división ocurriría luego de que el pueblo hubiera entrado y conquistado la tierra. La Torá establece que debía echarse una lotería para saber qué parte de la tierra le pertenecería a cada tribu. (De aquí surge que más adelante en la historia se formarían dos reinos, el de Iehuda en el sur y el de Israel en el norte, dado que las porciones de las tribus de Iehuda y Biniamín estaban situadas al sur, mientras que las porciones de otras diez tribus estaban al norte).

Como ya mencionamos muchas veces, la Torá no es (solo) un libro de historias, sino que contiene enseñanzas de vida para todas las generaciones en todos los lugares.

En este caso, la porción de la tierra representa el trabajo espiritual que le corresponde a cada uno. Es decir, Di-s nos pone en la tierra por un motivo particular y definido, de refinamiento personal en lo espiritual y lo material y de refinamiento de nuestro entorno.

Aparentemente podríamos pensar que cada persona debería buscar refinar y elevar aquellos asuntos con los cuales se siente más cómodo y le agradan más. Cada persona debería elegir su misión en la vida en base a los asuntos que le resultan más agradables, sin embargo, vemos de la Torá que la porción de cada tribu era decidida por una lotería, es decir, con una intención Divina específica que no dependía de la razón.

Siendo así, que no sabemos cuál es nuestra porción en la vida, ¿cómo sabemos en qué asuntos debemos trabajar?

Nuestros sabios explican que a cada alma le corresponde la observancia de los 613 preceptos. No hay excepciones. En adición a esto, cada uno tiene ciertos asuntos que están más relacionados con su vida, porque su alma surge de un nivel específico conectado a esos asuntos, de manera que ésa es la porción particular de esa persona.

La forma de darse cuenta de cuál es la porción de uno mismo es a través de analizar cuáles son los asuntos en donde uno encuentra mayor dificultad. La razón misma de que tal o cual Mitzvá es difícil de cumplir para una persona indica que ésa misma es su porción y que ese asunto requiere de una dedicación especial.

Existen diferentes tipos de dificultades, internas y externas y es parte de nuestra servicio a Di-s superar esos impedimentos, para que a través de esa elevación tengamos éxito en el resto de las cosas.

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