Una vez el Rebe Iosef Itzjak, cuando era un niño, le preguntó a su padre, el Rebe Shalom Dov-Ber: ¿por qué tenemos dos ojos (en lugar de uno)?. Su padre le contestó: Para mirar a la gente con el ojo derecho.

Los mismo ocurre en otros aspectos de la vida. ¿Por qué Di-s crea la posibilidad del mal? Es decir, que una persona haga un acto negativo. ¿Acaso no sería mejor que todos hagamos el bien por naturaleza? Di-s crea el mal para darnos a nosotros la posibilidad de elegir hacer el bien. De no existir el mal, no podríamos elegir hacer el bien.

En el caso de los ojos, si sólo tuviésemos un ojo, no podríamos buscar mérito en las personas, sin considerar en lo negativo de los demás. Ahora que tenemos dos ojos, podemos elegir observar lo bueno de las otras personas y tratar de ayudar constructivamente al respecto de lo no bueno que percibamos.

Dicho de otra manera: cuando uno observa las malas actitudes de otra persona, uno puede ver dos cosas: 1) actitudes negativas, 2) cómo ayudar a corregir ciertas actitudes.

La diferencia es enorme: cuando uno ve actitudes negativas, uno no esta ayudando a la otra persona a crecer, todo lo contrario, a través de meditar en lo negativo del otro uno está incrementándolo y revelándolo (como cuando uno le dice a un niño constantemente que es un inútil, o un vago, etc., el niño va a creer que realmente es así e incorporará como segunda naturaleza que es un inútil o un vago, y le costará a lo largo de su vida modificar esta actitud que ni siquiera era propia...).

Por el otro lado, cuando uno ve en el otro una oportunidad de ayudar, uno, desde el comienzo mismo, esta orientado hacia el mejoramiento personal, con una actitud proactiva, en pos del beneficio del su semejante.

Es un ejercicio interesante... comencemos a mirar a los demás positivamente. Y lo que no sea bueno, pensemos cómo podemos ayudar.

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