En el final de la lectura de la semana anterior (Parashat Bereshit) aparece el nacimiento del personaje principal de la sección de ésta semana: Noaj. La Torá relata que el nombre que le pusieron al nacer significa (según la explicación de Rashi) "éste nos alivianará del esfuerzo de nuestras manos".

Hasta la época de Noaj, el trabajo de la tierra era puramente manual. Noaj inventa las herramientas para arar, en adición al hecho de que la tierra dejó de producir tantas espinas y hierbas malas tras la maldición al Primer Hombre. En resumen, Noaj era un trabajador de la tierra.

Más adelante, ya en la sección de ésta semana, luego de salir del arca en que habitó junto a su familia (esposa, tres hijos y sus respectivas esposas) y todos los animales de la tierra por un año, lo primero que Noaj hace es plantar un viñedo.

Luego bebe del vino producido y se emborracha, hecho que deriva en una desgracia: según una opinión es castrado y según la otra es violado (ver Bereshit 9:20-27).

Ahora bien, más allá de las diferentes opiniones sobre la rectitud de Noaj, evidentemente era una persona digna de ser salvado de entre toda la humanidad y, de hecho, todos los seres humanos, sin excepción, son descendientes de él. Sin embargo, vemos que llegó a un nivel muy bajo de humanidad... ¿qué es lo que lo hizo descender tanto?

El relato de su desgracia comienza con el versículo "Vaiajel Noaj, Ish HaAdamá, Vaitá Carem", que puede traducirse de dos maneras:

1) Y Noaj comenzó a ser un hombre de la tierra, y plantó un viñedo.

2) Y Noaj se profanó a sí mismo, un hombre de la tierra y plantó un viñedo.

Según la primer explicación no hay mucho lugar a interpretar, pero según la segunda explicación, ¿qué significa auto-profanarse?

La palabra "vaiajel" viene de la palabra jol - mundano. La Torá nos está enseñando que el comienzo del descenso espiritual de una persona es el volverse mundano. Cuando los asuntos que en realidad son triviales se vuelven (a los ojos de la persona) las cuestiones importantes en la vida, la persona se auto-profana, volviéndose un "Ish HaAdamá", una persona de la tierra, una persona tan ocupada y preocupada por los asuntos terrenales y mundanos de la vida, que se profana y se vuelve mundano él mismo... Entonces, relata la Torá, las desgracias más extrañas pueden ocurrir... (Di-s libre y guarde).

La forma de salvarse de esta auto-profanación es la fijación de tiempos de estudio de la Torá, que es nuestra vida y la longitud de nuestros días, y eleva a la persona por sobre sus propias limitaciones para conectarlo con Di-s, que es la Fuente de bendiciones, tanto espirituales como materiales.

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