Dicen nuestros sabios que cuando uno se muda de lugar, muda el Mazal - la suerte (para mejor, obviamente).
Más allá del significado del mazal en el judaísmo (que literalmente se traduce como constelación, o signo zodiaco) y más allá de la idea de la suerte y la no-predeterminación de nuestras vidas (a pesar de que Di-s tiene un plan general y observa y conoce todo lo que hacemos), es apropiado hacer un balance de lo que ocurrió hasta aquí, para saber qué podemos esperar del futuro (en base a una mejora de lo que ya ocurrió).
Llegamos a La Plata en Diciembre del 2003. Alquilamos un departamento en 56 y 10, un sexto piso. Durante más o menos un año organizamos actividades en conjunto con la Asociación Sefaradí de La Plata. También organizamos algunas actividades con AMIA La Plata, donde muy amablemente nos ofrecieron un espacio para dar clases a jóvenes.
A pesar de que el balance de la relación con "El Sefaradí" fue muy positivo, por ciertas diferencias de pensamiento decidimos abrir nuestra propia sinagoga. Entonces, alquilamos una casa en 15 y 50, donde funcionó por más de dos años el Beit Jabad.
En estos dos años y poco se vivieron momentos muy lindos y emotivos, como el final de Iom Kipur, con la sinagoga desbordante y el vibrante canto de Avinu Malkeinu - Nuestro Padre, nuestro Rey -, bailes con la Torá y, esta vez, alegría (y lejáim) desbordante, varios Bar Mitzvot clandestinos, es decir, espontáneamente y sin preparación varias personas participaron de su primer acercamiento a la Torá, se repartieron 20 Tefilín a personas que los usan TODOS LOS DIAS y más de 30 Mezuzot, ambos gratuitamente, se organizaron actividades donde la gente pudo participar de las vivencias judaicas genuinas (muchos por primera vez): Pesaj, Shavuot, Rosh HaShaná, Iom Kipur, Sucot, Jánuca, Purim, asados y actividades para jóvenes.
En fin, nos faltaba un lugar donde la gente pudiese sentirse más cómoda, donde no haya que subir una escalera para ir a la sinagoga, donde no haya juguetes de los hijos del rabino tirados por todos lados, donde cada uno pueda decir: "Este es milugar".
Gracia a Di-s, en Agosto del 2006 logramos lo que para muchos hubiese sonado imposible: comprar un lugar. En 16 y 47, compramos una propiedad para hacer ese lugar de todos. Y desde entonces lo estamos refaccionando paso a paso, haciendo una sinagoga, una biblioteca, una Mikve (baño ritual), cocina, depósito, oficina y demás utilidades que un lugar comunitario necesita.
Si bien yo no puedo ser imparcial a la hora de evaluar nuestra estadía en La Plata (que, cabe aclarar, para quitar todo tipo de dudas, si las hubiere, que nuestra estadía aquí será hasta que venga el Mashíaj, pronto en nuestros días, y nos vayamos todos juntos a Ierushaláim, Amén), creo que hasta ahora venimos bien. ¿Podría ser mejor? Si, claro. Hay muchas cosas que mejorar. Pero creo que vamos en un buen camino.
La próxima semana empezamos una nueva etapa. Como dice el Salmista, que vayamos de fuerza en fuerza, todos, para hacer de esta ciudad y del mundo todo una morada para Di-s.

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