La Torá es la sabiduría de Di-s. Esto significa, entre otras ideas, que su raíz espiritual es muy elevada y desciende hacia nosotros tal y cual es en los mundos superiores. Nuestros sabios explican que, técnicamente hablando, la fuente de la Torá es en el nivel llamado Jojmá - Sabiduría.

Una de las características de este nivel (que se encuentra también en el alma) es la de contener en sí el punto central de una idea, dentro del cual se encuentran, en forma comprimida y mezclada, todos los detalles de esa idea. Como la simiente del padre, que contiene dentro suyo todas las cualidades del futuro ser viviente pero en forma oculta y comprimida, siendo la madre la encargada de desarrollar y descomprimir esa gota inicial haciendo de la misma un ser humano.

En consecuencia, en el nivel de Jojmá no existe el tiempo. Así como el espacio no ocupa lugar, ya que un único punto contiene dentro suyo innumerables detalles fundidos uno con el otro, de la misma manera, el tiempo, o sea, el momento en que cada uno de esos detalles ocurriría, tampoco existe y todos los eventos a ocurrir se encuentran fundidos en un eterno presente.

Esta es la explicación del por qué ciertos eventos en la Torá no se encuentran en orden cronológico. Si bien cada letra, cada palabra, cada frase forzosamente ocupan un espacio y tiempo y deben estar ordenadas correctamente para tener sentido, en su fuente espiritual, la Torá no está limitada al espacio ni el tiempo y todas sus parashot - secciones, están juntas en un mismo momento.

De acuerdo a algunos comentaristas, la sección de ésta semana, Trumá, no está ordenada cronológicamente en la Torá, de manera que fue transmitida en un momento e introducida en el texto en otro.

Según el orden de los acontecimientos tal y cual aparecen en la Torá, ésta sección viene después de la Entrega de la Torá (en parashat Itró). Luego de la parashá Mishpatím, que lidia con muchas leyes racionales, viene nuestra sección, Trumá.

Sin embargo, hay quienes dicen que ésta sección realmente fue transmitida luego del pecado del Becerro de Oro, es decir, luego de parashat Ki Tisá (estando entre nuestra parshá y Ki Tisá, la parashá Tetzavé).

¿Cuál es la diferencia si Trumá está antes o después del Becerro de Oro? El pecado del Becerro de Oro consistió, en resumen, en que el Pueblo Judío hizo idolatría, se apartaron de Di-s. Antes de ésto, el pueblo judío había recibido la Torá en el Monte Sinaí, llegando a elevarse al nivel de Tzadikím - justos. En el momento del pecado el pueblo judío pierde esta condición espiritual y se vuelven Reshaím - malvados. Después de arrepentirse (de haber pasado Iom Kipur - el día del perdón) el pueblo judío adquiere una nueva condición: Baalei Teshuvá - Maestros del retorno, una condición en la cual el pecado anterior es perdonado o aún borrado.

Surge que, si parashat Trumá fue transmitida antes del pecado, le fue dicha a un grupo de Tzadikím, mientras que si fue dicha después del pecado (en cuyo caso estaría fuera de orden en la Torá), fue dicha a Baalei Teshuvá.

El contenido principal de ésta sección es la construcción del Mishkán - el Santuario, donde se reveló la presencia Divina en la Tierra. En base a esto, no es lo mismo decir que Di-s pide de un grupo de Tzadikím que Lo revelen en la Tierra (construyan un Mishkán) que decir que Di-s pide lo mismo de un grupo de Baalei Teshuvá.

La enseñanza de esta opinión, que parashat Trumá no está escrita en orden es que todos, independientemente de nuestro pasado, podemos (y en consecuencia debemos) encargarnos de construir el Mishkán de Di-s, Su Santuario, es decir, hacer de éste mundo una morada para la presencia Divina. Nadie puede decir que no es su trabajo ni que está fuera de su alcance. Cada un o y cada una de acuerdo a sus conocimientos y sus capacidades puede y debe hacer el mayor esfuerzo para hacer del mundo, un mundo mejor.

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