Algunos piensan que la vida es sólo hacer el bien y alejarse del mal. Para ellos, el esfuerzo no tiene un propósito en sí mismo: haber tenido que esforzarse es haber fracasado. El éxito, se imaginan, es un caramelo dulce sin siquiera un trazo de amargura.

Están equivocados, muy equivocados. El esfuerzo es una oportunidad para llegar a lo más alto, cuando la oscuridad misma se vuelve luz. En medio del esfuerzo, una luz interna es despertada. Una luz suficientemente profunda como para superar la oscuridad y vencerla.

Pero si la oscuridad nunca da pelea, ¿cómo será alguna vez conquistada?

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