En la sección de esta semana, llamada Itró (en nombre del suegro de Moshe) leemos uno de los eventos más importantes en la historia del pueblo judío: la Entrega de la Torá. De hecho, sobre ese evento están basados varios de los fundamentos esenciales del judaísmo, como ser la fe en la profecía de Moshe (ya que lo oímos a Di-s hablar con él) y la fe en la revelación, es decir, que el judaísmo no está basado en un individuo "iluminado", sino en una revelación Divina a todo el pueblo judío, hombres mujeres y niños.

Además, en la Entrega de la Torá los Hijos de Israel se convierten al pueblo judío, o sea, que es el momento en el cual se revela definitivamente y efectiviza la elección de Di-s de los Hijos de Israel (en referencia a Iaacov el patriarca, llamado Israel) como Su pueblo, el Pueblo Elegido.

Como introducción a tamaño evento histórico, la Torá relata que "Descendió Di-s sobre el Monte Sinaí" (Shmot 19:20), revelándose dentro de un fuego ardiente y un Monte Sinaí humeante (ver Shmot 19:16-18).

Sabemos que cada relato en la Torá contiene una enseñanza en nuestro servicio a Di-s. (Cabe aclarar que la idea del servicio a Di-s no se refiere solamente a lo que el Hombre hacia hacia Di-s, como por ejemplo Mitzvot, sino también el desarrollo personal y el refinamiento del Hombre en sí mismo, como crecimiento para poder mejorar sus actos hacia Di-s. Esto también es parte del servicio a Di-s.)

En la filosofía jasídica se explica, desde diferentes perspectivas y con varios niveles de profundidad, la relación entre un dador y un receptor que se encuentran en niveles incomparablemente diferentes. Uno de los aspectos de dicha relación consiste en que el dador "baje" hasta el nivel del receptor, para poder entregar su mensaje. Tanto el mensaje como el medio a través del cual se transmite el mensaje como el dador mismo se reducen y contraen para transmitir en forma efectiva y clara hacia un receptor que está, como mencionado, en un nivel infinitamente inferior.

Esto es lo que ocurrió en el Monte Sinaí. Di-s, el Perfecto Dador y nosotros, los Absolutos Receptores, nos encontramos en niveles infinitamente diferentes. Para establecer una conexión y transmitir un mensaje, "Descendió Di-s sobre el Monte Sinaí".

Es como un padre adulto que se tira al piso a jugar con su hijo pequeño. El medio en el cual se juega el juego y el juego mismo ocurren en el nivel del niño. Además, el padre desciende (físicamente y mentalmente) para compartir el juego con su hijo.

La Torá es la palabra de Di-s investida en asuntos mundanos y materiales, de manera que podamos absorber e internalizar el mensaje Divino. A través de ella podemos llegar a Di-s mismo, a pesar de que hable de los viajes de Avraham y del puelbo judío por el desierto. Y todo aquel que diga que no es así: ¿Acaso alguien discutiría que un adulto revolcándose en la arena con su hijo de dos años no deja de ser adulto? ¿Acaso alguien dudaría de que quien está jugando un juego de niños es realmente un adulto y que en ese juego mismo el niño encuentra y se conecta con el adulto, su padre?

La Torá fue entregada para ser estudiada y para que, a través de ella, lleguemos a Di-s.

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