Esta semana se me acercó una persona, enviada por otra, alegando que yo era el único que la podía ayudar. En el curso de la conversación me comentó que necesita dinero para un trámite particular. Tiene comida, medicamentos, es dueño de su casita, paga las cuentas con una pensión y come con la ayuda de algunos familiares, pero no tiene para hacer un determinado trámite importante.

Sorprenderse porque alguien necesita dinero sería ignorar la realidad argentina y vivir en una especie de burbuja. Lo sorprendente pasa por otro lado. Esta persona, que asiste a diferentes ámbitos comunitarios, a pesar de recibir ayuda y conocer mucha gente, ¡nunca había usado un par de Tefilín!

Es decir, hay dos falencias:

1) La Tzedaká - caridad, justicia - no puede circunscribirse a "elementos", como comida, medicamentos, tickets, etc., es necesario generar un fondo donde las personas (en forma limitada, con reglas, etc.) puedan acceder a dinero en efectivo, para poder hacer aquello que necesiten (trámites, comprar anteojos, etc.).

2) La Tzedaká no es simplemente dar - dinero, comida, remedios, etc. La ayuda debe estar acompañada de una contención social y comunitaria - es decir, en nuestro caso, comunitaria judía.

En base a estas falencias, propongo a través de esta editorial, la formación de un Guemaj - que es la abreviatura de Guemilut Jasadím ("Actos de bondad") - un fondo de dinero que pueda ser accesible (de nuevo, con límites, reglas y en montos adecuados a las donaciones) a aquellas personas que necesiten efectivo, no solamente comida, remedios, etc.

Y para cubrir la segunda falencia, propongo que como parte de este Guemaj se organicen charlas para quienes participan del mismo, tanto para quienes aportan como para quienes reciben ayuda del mismo.

Llamo a todos aquellos interesados en participar de este proyecto en La Plata a escribirme un email a rabtuvia@jabadlaplata.org.ar.

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