La sección de esta semana se llama Emor, “diles”. Es una sección repleta de preceptos (63), entre los cuales se encuentran ideas tan fundamentales como Kidush Hashem, el sacrificio de todo judío por la santificación del nombre de Hashem.

Hay una Mitzvá en esta parashá que está directamente relacionada con los eventos cercanos: la cuenta del Omer. Esta Mitzvá consiste en contar los días entre Pesaj y Shavuot, 49 días, y santificar el número 50, que es la fiesta de Shavuot. Dentro de esta cuenta se encuentra un día especial, el número 33 (ver Lag BaOmer para más detalles), conocido como Lag BaOmer. Este día marca el fallecimiento de Rabí Shimón bar Iojái, un maestro de la época de la Mishná (siglo II e.c.).

Pero Rabí Shimón no fue sólo un maestro de la Mishná, sino que fue quien comenzó a revelar la parte más profunda de la Torá, la Cabalá. El escribió el libro El Zohar, obra clásica de la Cabalá, y a partir de ahí comenzaron a revelarse los secretos de la Torá, cuyo asunto principal es revelar la santidad de Di-s que llena el mundo.

Hay una historia que el Midrash cuenta sobre Rabí Shimón, que va a ayudarnos a comprender algo de su grandeza: uno de los estudiantes de Rabí Shimón dejó la casa de estudios, viajó fuera de Israel, se dedicó a los negocios y se hizo rico. Sus compañeros se enteraron y lo envidiaban. Entonces, Rabí Shimón los llevó a un valle cerca de Merón (donde está enterrado) y llamó: “Valle, valle, llénate de monedas de oro”. Inmediatamente el valle se llenó de monedas de oro. Rabí Shimón dijo a sus alumnos: “Tomen, pero sepan que están tomando su porción en el Mundo por Venir”. Sus estudiantes entendieron, y no tomaron.

La esencia de Rabí Shimón era el estudio de Torá, esa era su principal ocupación en la vida. La Torá es la fuente de energía del mundo, tanto espiritual como material, como Di-s mismo promete: “Si cumplen mis leyes”, “daré lluvias en su momento etc.”, “paz”, etc.

Hoy en día, en los momentos del exilio espiritual y material del pueblo judío, no vemos la relación entre la Torá y la energía que se desprende de ella, porque ese es el significado del exilio, el ocultamiento de la verdad. Por eso, en la época de la Redención, cuando se revele la verdad, va a haber una abundancia impresionante en el mundo, como resultado del estudio de Torá, que será en forma completa en ese tiempo.

La grandeza de Rabí Shimón era que, dado que su esencia era la Torá, la destrucción y el exilio no le ocultaban la verdad, y desde su perspectiva, el mundo se veía tal cual será en al época de la Redención. Cuando quiso, entonces, mostrarle a sus estudiantes el poder y la energía del estudio de Torá (en contraposición con la riqueza material) les mostró que la Torá que estudiaron se expresaba en forma de un “valle lleno de monedas de oro”.

El poder de Rabí Shimón era que podía revelar, aún en el exilio, cuando el mundo oculta la verdad divina que lo llena, la verdadera esencia de las cosas, como van a ser en el tiempo de la Redención. Esto lo logró, principalmente, a través de la revelación de la parte profunda de la Torá. Cuando necesitó mostrar en forma tangible esta idea, le mostró a sus estudiantes que la Torá genera un flujo de energía material en forma tal que aún en este mundo se podía comprender.

Esta fuerza Rabí Shimón la introdujo en su Torá, para pasarlo a todas las generaciones venideras, inclusive a nosotros. A través del estudio de Torá y, principalmente, de la parte interna y profunda de la Torá, como es revelada a través de las enseñanzas del Jasidut, podemos revelar la verdad divina del mundo, al punto tal de verla en forma material.

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