El otro día estaba conversando con un amigo sobre la historia del pueblo judío, y él me comentó algo muy interesante: desde el día en que la gente dejó de ir a consultar al rabino, comenzaron a ir al psicólogo.

Todos conocen, en forma básica al menos, la idea de un psicólogo, el tratar de resolver conflictos internos, mentales o emocionales basados en diferentes modelos de interpretación de la mente y el corazón humano. Se entiende que las personas consulten a un psicólogo.

Sin embargo, ¿por qué la gente iba al rabino? La función básica de un rabino es la de saber las leyes de la Torá para poder enseñar o dictaminar si un determinado objeto es apropiado o no, si un comportamiento es el correcto o no, o la resolución de conflictos de derechos entre las personas. ¿Acaso la Torá no es un libro de leyes? ¿Qué tiene que ver la ley con los asuntos mentales y emocionales?

Maimónides escribe en el final de su compilación sobre las leyes de Jánuca que el motivo por el cual Di-s entregó la Torá es para generar paz en el mundo. Y no solamente en el mundo en el sentido literal de la palabra (entre las personas) sino aún en el mundo pequeño, el hombre; paz con los demás y paz consigo mismo.

De aquí que las personas consultaban a un rabino. Pero aún después de todo esto, nuestra pregunta está aún en pie: ¿Qué tiene que ver la ley con los asuntos mentales y emocionales?. La respuesta es muy sencilla. Una de las primeras cosas que uno aprende cuando comienza a estudiar Torá (y de hecho es uno de los motivadores más grandes para acercarse al camino de la Torá y las Mitzvot) es a cambiar de foco.

Desde que nacemos aprendemos a enfocarnos en nuestras necesidades. Ya sea comida, ropa, vivienda, trabajo, todo tipo de necesidades personales. La Torá nos enseña a enfocarnos en las necesidades del otro. A través de pensar y buscar qué es lo que Di-s quiere de nosotros (en lugar de pensar que es lo que yo quiero de Di-s), aprendemos a considerar y pensar en las necesidades de quienes tenemos a nuestro alrededor.

Este es el significado de la idea de que la Torá fue dada para hacer paz en el mundo. La Torá nos enseña a pensar en Di-s. Y con esto nos enfoca en un estado mental y emocional sobre cómo pensar en el otro.

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