¿Cuál es la relación entre bondad, humanidad - y el éxito material? ¿Acaso la bondad lleva a la salud y la prosperidad? Esta pregunta, en el corazón de la búsqueda de la humanidad por significado, es frecuentemente discutida en las enseñanzas judaicas.Nuestra parashá presenta una firme declaración al respecto: Si andas en mis estatutos, Te proveeré de lluvia a tiempo y la tierra cargará sus cosechas y los árboles darán frutos... Vivirás seguro en la tierra... Pero si no me escuchas y no observas estas leyes... Plantarás tus productos en vano, porque tus enemigos os consumirán... escaparás aunque nadie te esté persiguiendo..."

En pocas palabras, este párrafo muestra dos perspectivas: una de "Redención", es decir, completitud nacional e individual, y otra de "Exilio", fragmentación y conflicto.

La primer perspectiva, la de Redención, indica un estado de unión entre los aspectos espirituales y materiales de la vida. Una buena acción produce un buen efecto en el mundo material. El cuerpo y el alma están en armonía en cada nivel de la persona. El pueblo sirve a Di-s y, por ende, las plantaciones crecen y hay paz. La vida tiene un significado.

La segunda perspectiva, la de Exilio, viene como un castigo. Aún así, el estado de Exilio no es simplemente castigo y sufrimiento, sino Caos. El Exilio es la separación entre el espíritu y la materia.

En la situación de Exilio, la bondad del individuo, o de la comunidad, puede no ser recompensada inmediatamente en términos materiales. A veces las plantaciones crecerán, a veces no. Aún si crecen, a veces el enemigo las capturará. Hay una constante incertidumbre. El Exilio es la desunión entre la materia y el espíritu, entre el cuerpo y el alma. Las buenas personas pueden afectadas por enfermedades y dolores terribles; los malvados frecuentemente parecen disfrutar de paz y prosperidad.

En un nivel más profundo, aún en un estado de Exilio hay una relación entre las acciones de la persona y los eventos que siguen. Sin embargo, esta relación es gobernada por una lógica Divina que no es completamente accesible a nuestras mentes. Para entenderla deberíamos ser capaces de considerar los mundos espirituales, el mundo de almas. Deberíamos ser capaces de apreciar ciertos procesos en la existencia que deben ocurrir. Si el panorama espiritual completo nos fuese accesible, realmente veríamos la recompensa por cada acción individual. Pero esto no es aparente en el mundo físico que vemos frente a nuestros ojos.

El hecho mismo de saber que hay una realidad más profunda es un paso hacia adelante. A pesar de que vivimos en el mundo del Exilio tan duramente mostrado en la "Reprimenda" en la parashá Bejukotái, un mundo donde el Holocausto puede tener lugar, podemos ser conciente que esperando tras las sombras hay otra forma de vida, el mundo de Redención. Y en los versículos finales de la "Reprimenda" la Torá promete que la Redención es el estado en que deberíamos estar, y el estado al que retornaremos.

Por lo tanto, debemos hacer lo que podamos para ayudar a nuestro mundo práctico y diario a llegar al estado en el cual el cuerpo y el alma, el espíritu y la materia, Di-s y la existencia, son uno, unificados. Cada paso en la observancia de la Torá trae ese mundo de Redención más cerca.

Por Tali Loewenthal
Extraído de www.chabad.org

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