Nos acercamos al final del año 5770 y el comienzo del año 5771. Es común escuchar sobre balances, revisión de objetivos pasados, poner nuevos objetivos a corto y mediano plazo. Sin embargo, en la vorágine de rectificar y completar el año que pasó y adentrarse en el nuevo año, a veces nos olvidamos de la transición misma, de Rosh HaShaná.

Me refiero específicamente al tiempo mismo que lleva el traspaso de un año a otro. A pesar de que, técnicamente hablando, el cambio lleva un tiempo ínfimo, la verdad es que Di-s nos dio 48 horas para que procesemos en nuestra mente y corazón ese cambio.

Para entender ese proceso, una pequeña historia que el Rebe contó: una vez el Alter Rebe, fundador del Movimiento Jabad hacia el finales del 1700, le preguntó, después de Rosh HaShaná, a uno de sus hijos, Rabí DovBer (quien luego sería el próximo Rebe) con qué había rezado ese Rosh HaShaná. Rabí DovBer contestó: con la idea de que "Todo se arrodilla frente a Tí". Entonces, el hijo preguntó a su padre: ¿y tú, con qué rezaste este Rosh HaShaná? A lo que el Alter Rebe respondió: con mi shtender (el púlpito donde apoyaba su libro).

Más allá de la explicación del contenido conceptual de "Todo se arrodilla frente a Tí" o de un simple shtender (porque es obvio que el Alter Rebe quiso expresar algo muy profundo y no mofarse de su hijo diciendo que apoyó su libro en un púlpito durante el rezo), es fundamental resaltar la idea de que ambos, padre e hijo, habían rezado "con algo" en Rosh HaShaná.

Aquí reside la clave del aprovechamiento de las 48 horas de transición entre un año y otro. Este año, cuando lleguemos el miércoles a la tarde/noche a la sinagoga para comenzar los servicios, debemos saber que el rezo no consiste solamente en leer las palabras en hebreo o español, en seguir al cantor (el jazán) o simplemente apreciar su bello canto. Debemos rezar "con algo". El texto del libro de rezos es sólo una guía que nos presenta una serie de ideas, unos cuantos "algos" con los cuales rezar y conectarnos con Di-s.

Que Di-s nos de el mérito de pensar y meditar en quiénes somos, qué se espera de nosotros, cuál es nuestra misión y si la estamos cumpliendo o no. Que las 48 horas de Rosh HaShaná sean el tiempo justo y necesario para que, a través de nuestro rezo y el sonido del Shofar, Di-s nos de a todos un año bueno y dulce, un año de alegrías y alegrías reveladas a nuestros ojos de carne y hueso, hasta la alegría mayor de todas, la venida de nuestro justo Mashíaj, rápido en nuestros días.

"Que sean inscriptos y sellados para bien, para un año bueno y dulce".

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