Dicen nuestros sabios (Pirkei Avot 4:10): sé de bajo espíritu frente a todas las personas. Aparentemente es difícil de comprender: uno puede aceptar sentirse rebajado frente a quien es superior a uno, pero ¿sentirse rebajado "frente a todas las personas"?

La explicación es que todo el pueblo judío somos una unidad, como el cuerpo humano. Cada uno de los miembros del cuerpo son partes de un todo, de la entidad cuerpo. Así como cada parte del cuerpo necesita de las otras para su propia completitud, cada judío necesita del resto del pueblo judío para llegar a su propia completitud.

Es verdad, en el cuerpo existe una cabeza y un pie y, aparentemente, la cabeza es superior al pie, sin embargo, también el pie tiene virtudes que la cabeza no tiene, como andar y ser el apoyo de la cabeza. Es decir, cada uno tiene virtudes y defectos y solamente a través de la integración de las virtudes de cada uno de los miembros se forma un cuerpo.

Lo mismo ocurre con el pueblo judío. Cada uno tiene sus virtudes y defectos y es solamente a través de la unión de todos que cada individuo llega a su completitud.

Y esa es la explicación de la enseñanza de nuestros sabios al respecto de la actitud frente a todas las personas: uno debe considerar que todos tienen virtudes que uno no tiene, ese es el camino a la unión entre las personas.

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