En el comienzo de nuestra parashá Di-s manda a contar a los Hijos de Israel de veinte años para arriba". Es conocida la pregunta: ¿Acaso no sabe Di-s el número de cada una de sus creaciones y, con seguridad, el número de los Hijos de Israel; para qué es necesario contarlos?"El santo libro Shnei Lujot Habrit responde de la siguiente manera: el censo sirve para dar al pueblo judío una importancia particular, ya que algo contable no se anula". El pueblo judío es como "una oveja entre setenta lobos", y existe el peligro de que, con el pasar de las generaciones, se anule entre las otras naciones del mundo. Por eso Di-s mandó a contar al pueblo judío para que la regla halájica - legal judía - de ser "algo contable" se les aplique y no puedan nulificarse, así manteniéndose eternamente.

De acuerdo a esta explicación, surge una gran pregunta: si la cuenta da al pueblo judío una fuerza e importancia especial, para que no se anulen entre las naciones del mundo, habría sido adecuado contar a todos los hombres y mujeres, para que todos sean "algo contable"; ¿por qué Di-s mandó a contar solamente a los mayores de veinte años?

De aquí aprendemos que la fuerza que el censo da al pueblo judío esta relacionada específicamente con la tarea de aquellos mayores de veinte años. Esto también está relacionado con la festividad de Shavuot, el momento de la Entrega de la Torá, ya que la parashá Bamidbar se lee poco antes de ésta y sirve como preparación para la misma.

La novedad principal de la Entrega de la Torá es que se le dio al pueblo judío la fuerza para unir lo espiritual con lo material, la santidad Divina sin límites con este mundo físico y limitado. Antes de la Entrega de la Torá, era imposible santificar objetos físicos y crear un "objeto santo", dado que la santidad no podía unirse con el mundo material. Cuando Di-s descendió en el monte Sinaí, se creó esta unión entre la Divinidad y el mundo.

Es por eso que era necesario que el pueblo judío sea "algo contable". Los Hijos de Israel son preciados e importantes para Di-s aún sin una cuenta, sin embargo, dado que la función del pueblo judío es introducir dentro de los aspectos mundanos de la creación la santidad Divina, era necesario que el mundo mismo, desde su naturaleza y definición, se encargue de que el pueblo judío sea "algo contable" y "no se anule". Surge de aquí que a través de la cuenta el pueblo judío recibe la fuerza para llevar adelante su misión y hacer el mundo una morada para Di-s.

Esta tarea - de hacer una morada para Di-s en el mundo - comienza para cada judío, cuando llega a los veinte años. Antes de esta edad, las fuerzas de la persona se centran en sí mismo, en su trabajo de auto mejoramiento a través del estudio de la Torá. A los cinco años estudia Tanaj, a los diez - Mishná y luego Guemará. El estudio mismo, en esta etapa de la vida, exige de la persona que se entregue totalmente y deje de lado sus intereses personales.

Sólo cuando llegan los veinte años, cuando la persona comienza a "perseguir" su vida, se vuelve un "soldado" para luchar la guerra de conquista del mundo, comienza a cumplir su función de hacer del mundo material una morada para Di-s. En esta etapa de la vida es cuando se necesita de una fuerza especial para llevar adelante la misión, por eso es censado para volverse "algo contado", de manera que el mundo físico "reconozca" su importancia y le permita llevar adelante su tarea.

Extraído de Shulján Shabat

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