La sección de esta semana se llama Vaiéshev (y se estableció). Es sabido que el hebreo es un idioma especial, de hecho, es llamado Lashón HaKodesh, el lenguaje santo, ya que lidia con cuestiones de santidad, hasta llegar a la santidad de Di-s Mismo. Una de sus cualidades, es que cada palabra puede referirse a diferentes asuntos, de manera tal que una frase leída de una manera dice una cosa, mientras que leída de otra manera, dice otra cosa totalmente diferente.

El versículo que da comienzo a la sección de esta semana dice (Bereshit 37:1) : “Y se estableció Iaacov en la tierra de asentamiento de su padre, en la tierra de Cnaán”, el Maguid de Mezritch (1710-1772) explica cada una de estas palabras con un significado más profundo, dejando una enseñanza práctica y cotidiana. Para poder comprender el comentario, voy a separar cada palabra (o grupo de palabras) en párrafos, con sus correspondientes hebreos.

“Y se estableció Iaacov” (vaiéshev Iaacov): establecerse significa que la persona se detiene en un nivel específico, o en un trabajo específico. En lugar de avanzar y cambiar de modo de servicio, Iaacov se asentó en una forma de servir a Di-s determinada.

“en la tierra” (beéretz): esta palabra viene a explicar en qué tipo de servicio a Di-s Iaacov se detuvo: “en la tierra”, es decir, en los asuntos terrenales y mundanos. La persona puede lidiar con el mundo a su alrededor de varias maneras, pero en general hay dos: apartarse del mundo (para no ser afectado por el mismo) o involucrarse en el mundo para refinarlo. Iaacov tomó el segundo camino, por eso, decidió “asentarse en la tierra”, detenerse e involucrarse en el refinamiento de lo mundano. La idea de refinamiento consiste en usar cada cosa para un fin divino. Cada objeto (y concepto) tienen dentro suyo una chispa divina que le da vida. Al utilizar ese objeto para, por ejemplo, cumplir una Mitzvá, la persona lo refina y eleva, llevándolo a la finalidad para la cual fue creado.

“de asentamiento” (meguréi): esta palabra en hebreo puede entenderse también como “juntando”, o sea, Iaacov estaba juntando las chispas divinas de lo mundano a su alrededor.

“de su padre” (aviv): aquí el versículo nos enseña el por qué de la actitud de Iaacov: por su padre, por Di-s, su Padre que está en los Cielos. Una persona puede tener muchas motivaciones por las cuales observa una Mitzvá (por que le gusta, por que le enseñaron, porque teme del castigo divino, etc.) pero la motivación más elevada es por Di-s mismo, sin inclinación e interés personal alguno, aún ni siquiera para ganar una recompensa en el mundo por venir.

“en la tierra de Cnaán” (beéretz Cnaán): en hebreo un cnaaní es un comerciante. Esta palabra viene a indicarnos una regla de oro en el mundo jasídico. Así como en el comercio, la persona primero debe dar dinero, despojarse de lo suyo, para obtener un objeto, de la misma manera, en el servicio a Di-s, la persona debe dejar de lado sus intereses personales, su propio beneficio, para ayudar a otro. Iaacov dejó la casa de su padre y madre para ir a Jarán, el peor lugar de la tierra, a vivir con Laván, el peor tío que se podía tener, para formar su familia, cuyos integrantes fueron todos justos. Si el problema de Iaacov era vivir con Eisav, su hermano, podrían haber hecho al revés: que Eisav se vaya a Jarán y Iaacov se quedaba estudiando con su padre Itzjak. Sin embargo, ésta no era la intención suprema: Iaacov debía refinar a Laván y a Jarán, aún contra su propio beneficio.

A pesar de que Iaacov tenía la capacidad para lograr niveles superiores de servicio a Di-s, supo ubicarse en la necesidad de su tiempo y lugar, y encontró en los trabajos simples en Jarán la forma de refinar su alrededor. Es justamente en estas cosas simples que se encuentra la esencia misma de Di-s, la Simpleza Absoluta del Creador.

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