La parashá de esta semana se llama Bamidbar, “en el desierto”, y da comienzo al libro que lleva el mismo nombre, en castellano, el libro de Números. Se lo llama así porque es un libro donde aparecen varios censos del pueblo judío.

La idea general de un censo es contar individuos. En el caso de la Torá se llevaron a cabo (en ésta parashá) dos censos: el primero de los hombres de las tribus entre 20 y 60 años y el de los leviím, hombres entre un mes y cincuenta años. En el primero caso se trataba de los hombres listos para servir en el ejército que se alistaba para conquistar la Tierra de Cnaán, mientras que en el segundo caso los hombres que iban a trabajar (o comenzar a prepararse para trabajar) en el Mishkán, ayudando a los Cohaním en sus quehaceres diarios.

Nuestros sabios se preguntan ¿Para qué Di-s manda a Moshe a contar al pueblo judío? Obviamente El conoce el número de judíos... Rashi explica en su comentario a la Torá que es debido al profundo amor que Di-s tiene por el pueblo judío que los cuenta en muchas ocasiones. La forma de mostrar su amor por el pueblo judío es contándolos.

Una explicación mas profunda la vamos a comprender a través de un concepto halájico - legal: davar sheBeMinián eino batel: una cosa contable no se anula. Este concepto se aplica a la mezcla de productos, por ejemplo, uno casher y uno no casher. Cuando el elemento no casher está dentro de la categoría de “algo contable”, genera que la mezcla entera quede prohibida para su consumo y, en algunos casos, hasta para su beneficio, como ser la venta de la mezcla. La razón de esto es que un producto “contable” lo es dada su importancia. Por lo tanto, aquello que se mezcla con él, adquiere su estatus. Por ejemplo, un huevo de un animal no casher que se mezcla con cualquier cantidad de huevos casher, toda la mezcla queda prohibida, porque los huevos se venden por unidad.

El pueblo judío es davar sheBeMinián, es decir, es una cosa “contable”, ya que Di-s lo manda a contar (¡y varias veces!). Esto genera en el pueblo judío una fuerza que, al mezclarse con los otros pueblos, impide que se anule. En otras palabras: el pueblo judío vive en el exilio hace más de dos mil años. En todo ese tiempo se fue esparciendo por toda la tierra, viviendo en diferentes lugares y culturas, forzosamente mezclándose entre la gente del lugar donde habitan. Sin embargo, esto no quiere decir que se “anulen”, es decir, que dejen de existir e identificarse como judíos, ya que “una cosa contable no se anula”: la cuenta misma del pueblo judío es su fuerza para no anularse en los otros pueblos.

Y, en realidad, ambas explicaciones son lo mismo: el amor que Di-s tiene por el pueblo judío le da la fuerza para no perderse entre las otras naciones del mundo, guardando su identidad, idiosincrasia, tradiciones, su pasado, presente y futuro como el pueblo de Di-s.

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